Como peces en una pecera de proporciones inconmensurables. Vamos de aquí para allá, sobre una partícula que gira en un espiral formado por millones. Y aún pretendemos volar, liberarnos de la fuerza gravitatoria que nos mantiene aferrados a la partícula. Abarcar los espacios a los que no pueden llegar nuestros sentidos pero si nuestra “poderosa” tecnología. Nacida de nuestra soberbia y nuestra ignorancia. Para ellos… no somos más que simpáticos y presuntuosos monos arrojando palos al aire.
Solamente intuir su presencia, vislumbrar su sombra, sentir que la piel se eriza, una corriente eléctrica que recorre tu cuerpo y un profundo escalofrío que no cesa.
Tus piernas no pueden sostenerte, caes de rodillas y tu cabeza se inclina, como si una mano de hierro te obligara a la sumisión. Solo queda algo tuyo en algún lugar de tu mente y entonces, lo único que puedes hacer es rezar.
¿Qué artilugio podremos inventar?, ¿qué arma poderosa?, ¿Cuál será la fórmula mágica? Nada vale…
En lo más primitivo de nuestro ser, donde se hallan inscriptas las claves que nos transformaron en lo que somos. En el mismo instante del hálito que nos dio la vida, fueron grabados los límites de nuestra existencia y más allá están ellos…
Dioses, demonios, ángeles, espíritus superiores, visitantes de otras dimensiones. Cualquier nombre que queramos inventar, es solo el producto de nuestra fantasía para explicar lo imposible.
Mientras tanto, seguiremos inventando máquinas, observando el cielo, calculando distancias y velocidades, intentando escuchar sus mensajes, explorando el cosmos, buscando sus huellas. Nada vale… solo la certeza de seguir vivos. Solo su voluntad de no destruir nuestras frágiles vidas.
martes, 2 de diciembre de 2008
sábado, 29 de noviembre de 2008
El ritual
Compré los elementos necesarios para el ritual. Desde hacía un mes, estaba notando una sucesión de hechos que, individualmente, parecían inofensivos o simples casualidades. Contratiempos que podían superarse sin demasiado esfuerzo. Sin embargo, en la sucesión de los mismos se notaba lo extraño. Algo que subyace tras una apariencia inofensiva, como una serpiente escondida bajo unos escombros.
Una declinación en la actividad comercial (la crisis nos afecta a todos), falta de entusiasmo (tal vez un momento de bajón), pequeñas molestias en el organismo (ya no tengo 20 años), un encuentro importante que se posterga indefinidamente (tal vez no será el momento), pensamientos que aparecen involuntariamente y te deprimen (la mente, a veces, parece ingobernable) El tren que no llega y el autobús que se descompone dejándote a mitad de camino.
De pronto suena una alarma interna, algo está pasando…
Cerca de la media noche, la mujer encendió el cigarro y le dio varias bocanadas, arrojando el humo sobre mi cuerpo desnudo. Luego tomó los otros elementos pasándolos, también, sobre mi cuerpo. Mientras tanto, miré las estrellas y recé con devoción, pidiendo que me fuera otorgada la fuerza para soportar lo que me correspondiera por destino y se me liberase de lo que me hubieran enviado. Que el veneno volviera a su fuente y se me permitiera seguir con mi camino.
Luego me fui a dormir, aislado y sin quitar por completo los restos de aquellos elementos que me habían pasado por el cuerpo durante el ritual.
Estaba en una selva, acompañado por una mujer desconocida, aunque la llamaba madre. De pronto, fuimos asaltados por un grupo de hombres extraños, vestidos con pantalones, raídos, que llegaban hasta sus rodillas, camisas de colores gastados y algunos con sombreros de paja.
Nos capturaron y nos llevaron hasta un claro del bosque. Algunos se quedaron con migo y me hicieron sentar, mostrándose amistosos, mientras encendían un fuego, riendo y hablando entre ellos.
Luego de un tiempo, nos levantamos y me llevaron hasta un lado del claro. Pude ver que a mi acompañante la habían enterrado dejando su cabeza a ras del suelo. Me asusté y les pregunté que estaban haciendo. Me contestaron que ella no era quien yo pensaba, que lo que sucedería era necesario. No entendí sus palabras hasta que, horrorizado, observé que golpeaban la tierra y una enorme cantidad de hormigas, como una ola oscura, se levantaba de la tierra y cubría la cabeza de aquella mujer deshaciéndola.
Aparté mi vista y de pronto, estaba con la mujer que me había hecho el ritual. Piloteaba una avioneta, aunque no se como hacerlo. Sin embargo, sabía que la máquina estaba fallando y debía acuatizar para evitar el desastre. Tomé los comandos y los traje hacia mí con toda mi fuerza. La avioneta levantó su trompa y acuatizamos sin inconvenientes. Aparecimos en una isla y fuimos recibidos por otro grupo de hombres parecidos a los que me habían capturado.
Nos llevaron hasta una aldea, entramos en una choza y nos dieron de comer y beber. Rieron con nosotros y compartimos una charla amistosa. De pronto, un grupo de militares llegó a la aldea y comenzaron a revisarla. Observé que nuestros anfitriones asumían una actitud temerosa. Algunos uniformados se pararon frente a la puerta de la choza y uno de ellos entró de manera impetuosa. Les habló a los que me acompañaban, ignorando mi presencia y la de mi compañera. Aunque les dirigió palabras rudas, lo hizo en un tono alto para que escucharan los que esperaban tras la puerta. Mientras tanto esbozó una sonrisa y guiñó un ojo. Comprendí que él también era de aquella aldea. Respiré tranquilo…
Cuando desperté, me sentí liberado, más vital y con gran entusiasmo. Esa mañana sonó, varias veces, el teléfono. Muchos con los que me comuniqué, me explicaron diferentes razones por las que no habían podido hacerlo en el ultimo mes.
Una declinación en la actividad comercial (la crisis nos afecta a todos), falta de entusiasmo (tal vez un momento de bajón), pequeñas molestias en el organismo (ya no tengo 20 años), un encuentro importante que se posterga indefinidamente (tal vez no será el momento), pensamientos que aparecen involuntariamente y te deprimen (la mente, a veces, parece ingobernable) El tren que no llega y el autobús que se descompone dejándote a mitad de camino.
De pronto suena una alarma interna, algo está pasando…
Cerca de la media noche, la mujer encendió el cigarro y le dio varias bocanadas, arrojando el humo sobre mi cuerpo desnudo. Luego tomó los otros elementos pasándolos, también, sobre mi cuerpo. Mientras tanto, miré las estrellas y recé con devoción, pidiendo que me fuera otorgada la fuerza para soportar lo que me correspondiera por destino y se me liberase de lo que me hubieran enviado. Que el veneno volviera a su fuente y se me permitiera seguir con mi camino.
Luego me fui a dormir, aislado y sin quitar por completo los restos de aquellos elementos que me habían pasado por el cuerpo durante el ritual.
Estaba en una selva, acompañado por una mujer desconocida, aunque la llamaba madre. De pronto, fuimos asaltados por un grupo de hombres extraños, vestidos con pantalones, raídos, que llegaban hasta sus rodillas, camisas de colores gastados y algunos con sombreros de paja.
Nos capturaron y nos llevaron hasta un claro del bosque. Algunos se quedaron con migo y me hicieron sentar, mostrándose amistosos, mientras encendían un fuego, riendo y hablando entre ellos.
Luego de un tiempo, nos levantamos y me llevaron hasta un lado del claro. Pude ver que a mi acompañante la habían enterrado dejando su cabeza a ras del suelo. Me asusté y les pregunté que estaban haciendo. Me contestaron que ella no era quien yo pensaba, que lo que sucedería era necesario. No entendí sus palabras hasta que, horrorizado, observé que golpeaban la tierra y una enorme cantidad de hormigas, como una ola oscura, se levantaba de la tierra y cubría la cabeza de aquella mujer deshaciéndola.
Aparté mi vista y de pronto, estaba con la mujer que me había hecho el ritual. Piloteaba una avioneta, aunque no se como hacerlo. Sin embargo, sabía que la máquina estaba fallando y debía acuatizar para evitar el desastre. Tomé los comandos y los traje hacia mí con toda mi fuerza. La avioneta levantó su trompa y acuatizamos sin inconvenientes. Aparecimos en una isla y fuimos recibidos por otro grupo de hombres parecidos a los que me habían capturado.
Nos llevaron hasta una aldea, entramos en una choza y nos dieron de comer y beber. Rieron con nosotros y compartimos una charla amistosa. De pronto, un grupo de militares llegó a la aldea y comenzaron a revisarla. Observé que nuestros anfitriones asumían una actitud temerosa. Algunos uniformados se pararon frente a la puerta de la choza y uno de ellos entró de manera impetuosa. Les habló a los que me acompañaban, ignorando mi presencia y la de mi compañera. Aunque les dirigió palabras rudas, lo hizo en un tono alto para que escucharan los que esperaban tras la puerta. Mientras tanto esbozó una sonrisa y guiñó un ojo. Comprendí que él también era de aquella aldea. Respiré tranquilo…
Cuando desperté, me sentí liberado, más vital y con gran entusiasmo. Esa mañana sonó, varias veces, el teléfono. Muchos con los que me comuniqué, me explicaron diferentes razones por las que no habían podido hacerlo en el ultimo mes.
lunes, 20 de octubre de 2008
El verbo y el Amor
Somos seres autoconscientes, una definición importantísima por sus implicancias. Sabemos que existimos, tenemos la memoria de hechos ya sucedidos en los que participamos de alguna manera (aunque sea como espectadores), desarrollamos una cultura y transmitimos a las futuras generaciones informaciones que modelarán sus vidas. Desarrollamos una ciencia que nos permite conocer y comprender el porqué de cada partícula del Universo. Somos capaces de destruir nuestro mundo o convertirlo en un Paraíso.
Así como la porción más pequeña de un objeto contiene la esencia de lo que compone al objeto mismo. El hombre fue hecho: “A imagen y semejanza” dice el Génesis bíblico. Y también se nos dice que recibimos el aliento divino para convertirnos de muñecos de arcilla en verdaderos humanos. El Soplo Divino, el aliento vital que nos permite la travesía terrestre y que abandona el cuerpo al momento de la muerte.
El aliento es también el aire que nos permite hablar, expresar las emociones y los pensamientos, comunicarnos, compartir y debatir.
La creación comienza con el verbo, el “Hágase la Luz” que es la “Gran Explosión” el “Big Bang” que reconoce como límite el conocimiento científico. -Más allá de ese momento, no existe el tiempo y las leyes de la física no son aplicables- dicen los científicos con acertada razón. Si fueran más allá y escucharan al verbo divino, dejarían de ser científicos para convertirse en santos.
Lo cierto es que compartimos la “Naturaleza Divina” en nuestra conciencia individual y en el poder de nuestro verbo. La palabra puede dar vida y como contrapartida lógica, generar muerte. Dos actos propios del “Supremo Creador”.
Como humanos somos partes de la “Creación” y estamos sujetos al devenir. El transcurrir del tiempo en el que evolucionamos, en un proceso gradual de despertar conciente, hasta manifestar en plenitud nuestra naturaleza espiritual.
En una de las etapas del proceso, la conciencia descubre su conexión con el amor, el combustible que impulsa la voluntad creadora y entonces, el verbo expresa su mayor poder constructivo. La Creación se sostiene en el amor. La palabra es dadora de vida y nos permite participar de la divinidad. Comprendemos el sentido de las palabras de Jesús al decir: “Mi Padre y Yo somos Uno”
Cuando somos concientes del amor que nos impulsa, podemos utilizar nuestra palabra para conectarnos con el “Todo”, con Dios, en cualquiera de sus manifestaciones.
Ese es el poder de la oración. La posibilidad, que nos fue otorgada, de producir transformaciones en nosotros mismos y en nuestro entorno.
Existen numerosos artículos que nos informan sobre investigaciones que se han realizado para verificar el poder de la oración. Algunos nos dicen que el agua modifica la forma de sus microscópicos cristales cuando es influenciada por la oración. Otros nos cuentan sobre experimentos que se realizaron sobre grupos de enfermos, constatando que sanaron más rápidamente aquellos por los que se había orado sistemáticamente.
Otra característica de la mente es la formación de hábitos. Cualquier cosa que hagamos, durante un lapso determinado, generará un mandato para la mente que intentará repetirlo. Los científicos han estudiado este fenómeno y lo llaman neuroplastia. Nos dicen que cada acción pone en funcionamiento una neurona que se conecta con otras formando redes. Cuando estas redes se han formado, influenciarán sobre la conducta. Y para cambiar estos impulsos se necesita generar nuevas redes neuronales que los reemplacen. El tiempo mínimo que se requiere para formar una nueva red neuronal es de seis meses. Por lo tanto, se necesitará persistir durante por lo menos ese lapso si queremos producir un cambio.
Si por cuestiones personales o sociales desarrollamos pensamientos agresivos, siempre nos veremos envueltos en situaciones que generen más de estos mismos pensamientos. Igual sucede con todos los hábitos.
Entonces, tal vez podríamos aprovechar una tendencia propia de la mente y generar un hábito positivo. Nuestros pensamientos podrían purificarse y se generarían situaciones en las que prevalezca la armonía. La paz necesaria para descubrir la obra de Dios en todo lo que nos rodea.
Así como la porción más pequeña de un objeto contiene la esencia de lo que compone al objeto mismo. El hombre fue hecho: “A imagen y semejanza” dice el Génesis bíblico. Y también se nos dice que recibimos el aliento divino para convertirnos de muñecos de arcilla en verdaderos humanos. El Soplo Divino, el aliento vital que nos permite la travesía terrestre y que abandona el cuerpo al momento de la muerte.
El aliento es también el aire que nos permite hablar, expresar las emociones y los pensamientos, comunicarnos, compartir y debatir.
La creación comienza con el verbo, el “Hágase la Luz” que es la “Gran Explosión” el “Big Bang” que reconoce como límite el conocimiento científico. -Más allá de ese momento, no existe el tiempo y las leyes de la física no son aplicables- dicen los científicos con acertada razón. Si fueran más allá y escucharan al verbo divino, dejarían de ser científicos para convertirse en santos.
Lo cierto es que compartimos la “Naturaleza Divina” en nuestra conciencia individual y en el poder de nuestro verbo. La palabra puede dar vida y como contrapartida lógica, generar muerte. Dos actos propios del “Supremo Creador”.
Como humanos somos partes de la “Creación” y estamos sujetos al devenir. El transcurrir del tiempo en el que evolucionamos, en un proceso gradual de despertar conciente, hasta manifestar en plenitud nuestra naturaleza espiritual.
En una de las etapas del proceso, la conciencia descubre su conexión con el amor, el combustible que impulsa la voluntad creadora y entonces, el verbo expresa su mayor poder constructivo. La Creación se sostiene en el amor. La palabra es dadora de vida y nos permite participar de la divinidad. Comprendemos el sentido de las palabras de Jesús al decir: “Mi Padre y Yo somos Uno”
Cuando somos concientes del amor que nos impulsa, podemos utilizar nuestra palabra para conectarnos con el “Todo”, con Dios, en cualquiera de sus manifestaciones.
Ese es el poder de la oración. La posibilidad, que nos fue otorgada, de producir transformaciones en nosotros mismos y en nuestro entorno.
Existen numerosos artículos que nos informan sobre investigaciones que se han realizado para verificar el poder de la oración. Algunos nos dicen que el agua modifica la forma de sus microscópicos cristales cuando es influenciada por la oración. Otros nos cuentan sobre experimentos que se realizaron sobre grupos de enfermos, constatando que sanaron más rápidamente aquellos por los que se había orado sistemáticamente.
Otra característica de la mente es la formación de hábitos. Cualquier cosa que hagamos, durante un lapso determinado, generará un mandato para la mente que intentará repetirlo. Los científicos han estudiado este fenómeno y lo llaman neuroplastia. Nos dicen que cada acción pone en funcionamiento una neurona que se conecta con otras formando redes. Cuando estas redes se han formado, influenciarán sobre la conducta. Y para cambiar estos impulsos se necesita generar nuevas redes neuronales que los reemplacen. El tiempo mínimo que se requiere para formar una nueva red neuronal es de seis meses. Por lo tanto, se necesitará persistir durante por lo menos ese lapso si queremos producir un cambio.
Si por cuestiones personales o sociales desarrollamos pensamientos agresivos, siempre nos veremos envueltos en situaciones que generen más de estos mismos pensamientos. Igual sucede con todos los hábitos.
Entonces, tal vez podríamos aprovechar una tendencia propia de la mente y generar un hábito positivo. Nuestros pensamientos podrían purificarse y se generarían situaciones en las que prevalezca la armonía. La paz necesaria para descubrir la obra de Dios en todo lo que nos rodea.
lunes, 22 de septiembre de 2008
Los brujos del nuevo amanecer
En la antigua Persia, magia era el arte que practicaba la clase sacerdotal y estaba relacionada con el conocimiento y la elevación espiritual que alcanzaban los iniciados y no con algún pacto con las fuerzas oscuras.
El conocimiento permite utilizar medios naturales para lograr efectos que parecen sobrenaturales a los ojos del ignorante y ese concepto persiste cuando nos referimos a la magia blanca.
Desde tiempos inmemoriales, los habitantes de Europa, desarrollaron sistemas de creencias que combinaban el conocimiento natural con la idea de un mundo espiritual habitado por seres de diversas categorías. De tal manera sabían los efectos que podían producir determinadas sustancias he invocaban en su ayuda a los espíritus afines con el objetivo buscado.
Durante mucho tiempo estas personas fueron valoradas de importancia para mantener la salud física, psíquica y espiritual de la comunidad, sin embargo, los cambios históricos produjeron nuevas relaciones de poder y estas personas perdieron el prestigio que había sustentado sus antecesoras, pasando a ser llamadas brujas o brujos.
Atribuirle a una persona la realización de un pacto con el demonio, para justificar los resultados asombrosos de sus actos, es propio de la ignorancia y la superstición que fueron fomentadas por el poder de la iglesia durante los años oscuros de la Edad Media europea. Pero debemos ser justos y decir que no fue un acto exclusivo de las emergentes naciones europeas. En todas las épocas se persiguió a aquellos que, por sus conocimientos, llegaron a constituirse en un peligro potencial para los poderes establecidos. Las diferencias, religiosas, políticas o raciales siempre fueron una buena excusa para aplicar la violencia y en la actualidad todavía se siguen utilizando. Ya los brujos no son considerados un peligro. En el mejor de los casos, se los acepta como grupo que puede mantenerse en la sociedad bajo la protección de las leyes que favorecen la libertad religiosa y condenan cualquier tipo de discriminación.
Muchas prácticas que en otro momento hubieran justificado la persecución y la muerte, hoy son vistas como supersticiones e, incluso, se reconoce la existencia de personas especialmente dotadas que pueden producir fenómenos excepcionales. Muchas de ellas son estudiadas en laboratorios parasicológicos con la intención de desentrañar los misterios de dichas facultades asombrosas.
La clarividencia, la telepatía, la radiestesia, la premonición, la precognición y todos los fenómenos incluidos bajo el término “Percepción extra-sensorial” son materia de estudio para los científicos y herramientas utilizadas con naturalidad por personas que pueden entrar en la categoría de los que, en otros tiempos, eran llamados brujos.
En la actualidad, muchos de los viejos valores morales han perdido su poder y aparecen nuevos estilos en las relaciones sociales.
Con el peligro que implica, el desarrollo de nuevas tecnologías, la polarización económica y la exclusión social, los brujos comienzan a vivir un nuevo amanecer. En los sectores sociales más desprotegidos, en muchísimas ocasiones, son ellos los que aportan el buen concejo para conservar la salud entendida de manera integral. Apuntalando la labor de los médicos abnegados que disponen de recursos limitados para intentar dar respuestas a legiones de necesitados.
Por otro lado, también entre los grupos más acomodados de la sociedad, los brujos brindan sus servicios, especialmente cuando las terapias y medios convencionales no pueden llenar el vacío existencial que, todos, tarde o temprano debemos enfrentar.
No importa cual sea el monto de la cuenta bancaria o los viajes que se puedan realizar a través del mundo. No importan la ropa, las joyas, la casa o el coche, el hombre sufre por que habita un medio hostil. El nacer conlleva la vejez, la enfermedad y la muerte. Mientras tanto, la esperanza se refleja en un objeto del deseo, llámese un amor, una profesión o un logro cualquiera. Pero muchas veces la esperanza se convierte en un sueño irrealizable y deviene en frustración.
La frustración es un desequilibrio psicológico que, si no se supera en un tiempo prudencial, puede opacar la luz del espíritu y enfermar al cuerpo físico. En tal caso, el brujo tiene que estar preparado para fortalecer la esperanza, utilizando herramientas que, en otros tiempos se llamarían prácticas oscuras y hoy son consideradas terapias alternativas.
A través de un ritual o de un sortilegio, se puede ayudar a quien está atravesando uno de esos momentos en los que la vida parece no estar disponible.
En muchas oportunidades, la pérdida de una pareja, un trabajo, o la salud, pone a quien lo padece en un estado de indefensión y su espíritu necesita que alguien le alcance una cuera para salir del oscuro pozo en el que se encuentra.
Ese es el lugar que deben ocupar los brujos del nuevo amanecer, listos para tender una mano. Sabemos que no es así en todos los casos, que muchos aprovechan la debilidad ajena para satisfacer sus propias apetencias y vanidades. Sin embargo, la maldad destruye a quien la ejerce socavando sus cimientos morales y aunque no se note de manera inmediata, tarde o temprano, el derrumbe será inevitable.
El conocimiento permite utilizar medios naturales para lograr efectos que parecen sobrenaturales a los ojos del ignorante y ese concepto persiste cuando nos referimos a la magia blanca.
Desde tiempos inmemoriales, los habitantes de Europa, desarrollaron sistemas de creencias que combinaban el conocimiento natural con la idea de un mundo espiritual habitado por seres de diversas categorías. De tal manera sabían los efectos que podían producir determinadas sustancias he invocaban en su ayuda a los espíritus afines con el objetivo buscado.
Durante mucho tiempo estas personas fueron valoradas de importancia para mantener la salud física, psíquica y espiritual de la comunidad, sin embargo, los cambios históricos produjeron nuevas relaciones de poder y estas personas perdieron el prestigio que había sustentado sus antecesoras, pasando a ser llamadas brujas o brujos.
Atribuirle a una persona la realización de un pacto con el demonio, para justificar los resultados asombrosos de sus actos, es propio de la ignorancia y la superstición que fueron fomentadas por el poder de la iglesia durante los años oscuros de la Edad Media europea. Pero debemos ser justos y decir que no fue un acto exclusivo de las emergentes naciones europeas. En todas las épocas se persiguió a aquellos que, por sus conocimientos, llegaron a constituirse en un peligro potencial para los poderes establecidos. Las diferencias, religiosas, políticas o raciales siempre fueron una buena excusa para aplicar la violencia y en la actualidad todavía se siguen utilizando. Ya los brujos no son considerados un peligro. En el mejor de los casos, se los acepta como grupo que puede mantenerse en la sociedad bajo la protección de las leyes que favorecen la libertad religiosa y condenan cualquier tipo de discriminación.
Muchas prácticas que en otro momento hubieran justificado la persecución y la muerte, hoy son vistas como supersticiones e, incluso, se reconoce la existencia de personas especialmente dotadas que pueden producir fenómenos excepcionales. Muchas de ellas son estudiadas en laboratorios parasicológicos con la intención de desentrañar los misterios de dichas facultades asombrosas.
La clarividencia, la telepatía, la radiestesia, la premonición, la precognición y todos los fenómenos incluidos bajo el término “Percepción extra-sensorial” son materia de estudio para los científicos y herramientas utilizadas con naturalidad por personas que pueden entrar en la categoría de los que, en otros tiempos, eran llamados brujos.
En la actualidad, muchos de los viejos valores morales han perdido su poder y aparecen nuevos estilos en las relaciones sociales.
Con el peligro que implica, el desarrollo de nuevas tecnologías, la polarización económica y la exclusión social, los brujos comienzan a vivir un nuevo amanecer. En los sectores sociales más desprotegidos, en muchísimas ocasiones, son ellos los que aportan el buen concejo para conservar la salud entendida de manera integral. Apuntalando la labor de los médicos abnegados que disponen de recursos limitados para intentar dar respuestas a legiones de necesitados.
Por otro lado, también entre los grupos más acomodados de la sociedad, los brujos brindan sus servicios, especialmente cuando las terapias y medios convencionales no pueden llenar el vacío existencial que, todos, tarde o temprano debemos enfrentar.
No importa cual sea el monto de la cuenta bancaria o los viajes que se puedan realizar a través del mundo. No importan la ropa, las joyas, la casa o el coche, el hombre sufre por que habita un medio hostil. El nacer conlleva la vejez, la enfermedad y la muerte. Mientras tanto, la esperanza se refleja en un objeto del deseo, llámese un amor, una profesión o un logro cualquiera. Pero muchas veces la esperanza se convierte en un sueño irrealizable y deviene en frustración.
La frustración es un desequilibrio psicológico que, si no se supera en un tiempo prudencial, puede opacar la luz del espíritu y enfermar al cuerpo físico. En tal caso, el brujo tiene que estar preparado para fortalecer la esperanza, utilizando herramientas que, en otros tiempos se llamarían prácticas oscuras y hoy son consideradas terapias alternativas.
A través de un ritual o de un sortilegio, se puede ayudar a quien está atravesando uno de esos momentos en los que la vida parece no estar disponible.
En muchas oportunidades, la pérdida de una pareja, un trabajo, o la salud, pone a quien lo padece en un estado de indefensión y su espíritu necesita que alguien le alcance una cuera para salir del oscuro pozo en el que se encuentra.
Ese es el lugar que deben ocupar los brujos del nuevo amanecer, listos para tender una mano. Sabemos que no es así en todos los casos, que muchos aprovechan la debilidad ajena para satisfacer sus propias apetencias y vanidades. Sin embargo, la maldad destruye a quien la ejerce socavando sus cimientos morales y aunque no se note de manera inmediata, tarde o temprano, el derrumbe será inevitable.
jueves, 17 de julio de 2008
Los cuatro elementos y la Cábala
Retomemos la idea del tarot como un libro mágico, que cambia la historia con cada lectura y según la intención y capacidad de quien la realice. Detrás de todas ellas, subyace una única, permanente y esencial historia: la del hombre que trasciende los dictados de la materia en su intento por alcanzar una meta de orden espiritual.
En los Arcanos Mayores, el loco es el peregrino que deberá recorrer cada uno de los demás Arcanos asimilando la experiencia y evolucionando en cada etapa, hasta alcanzar la plena realización indicada en la baraja 21 (El Mundo)
Los Arcanos Menores, muestran los diversos planos en los que se concretarán las experiencias indicadas por los Arcanos Mayores. Muestran el mundo material como el teatro donde se representan las distintas escenas que nuestra conciencia percibe como vida cotidiana.
Por tal razón, los palos de la baraja representan los cuatro elementos que construyen la materialidad.
Cada uno de los elementos posee una naturaleza diferente de los otros tres, sin embargo la realidad se expresa combinando diferentes proporciones de los mismos y ninguno de ellos por separado. Desde los cuerpos físicos hasta los pensamientos y las emociones tendrán una cantidad de fuego, de agua, de aire y de tierra.
En nuestra forma de relacionarnos con el mundo, cuando nos encontramos ante un suceso, reaccionamos emocionalmente. Esa emoción genera, inevitablemente, una acción y la misma provoca una modificación en nuestra realidad concreta.
Durante una consulta, cuando se trata de analizar alguna experiencia y determinar el futuro de los acontecimientos, veremos en los palos que prevalezcan, la forma en que el sujeto ha sido afectado. Si son las copas será su mundo emocional, los bastos su energía y capacidad de reacción, las espadas su psiquis y posibilidades de comunicación y los oros, los efectos concretos sobre su realidad material (bienes, proyectos etc)
No por llamarse Arcanos Menores, su importancia es inferior. Ellos muestran el mundo material, el lugar donde se desarrolla la travesía que comienza con el nacimiento y culmina con la muerte. Aunque el espíritu no desaparezca, como no lo hacen los barcos que navegan más allá del horizonte.
El concepto de los elementos, expresado en los Arcanos Menores, vincula fuertemente al Tarot con la Cábala,
disciplina esotérica judía que busca en la Torá (el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia), el significado del mundo y la “verdad”.
Para los cabalistas, los cuatro elementos surgen de un único elemento. Esto está aludido en el versículo, "Y un río fluye del Edén para regar el Jardín; de allí se divide y se transforma en cuatro ríos principales". Esto es, existe una única fuente que se divide en cuatro: los cuatro elementos.
Este único elemento es el Tzadik, (“el cimiento del mundo"- Proverbios 10:5)
Cuando los cuatro elementos pierden su conexión con el quinto, están muertos. Cuando se conectan, cobran vida y pueden encarnar todas las buenas cualidades identificadas con el concepto del Tzadik: amor y temor, bondad y restricción, humildad, responsabilidad y celo, etc.
Adán debió vivir eternamente. Pero al comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, degradó el alma y el cuerpo. Como resultado, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte descendieron sobre la humanidad. Desde entonces, la misión del hombre ha sido separar el bien del mal, para purificarse del mal que lo rodea y del mal que se encuentra dentro de él.
Hasta la Próxima
En los Arcanos Mayores, el loco es el peregrino que deberá recorrer cada uno de los demás Arcanos asimilando la experiencia y evolucionando en cada etapa, hasta alcanzar la plena realización indicada en la baraja 21 (El Mundo)
Los Arcanos Menores, muestran los diversos planos en los que se concretarán las experiencias indicadas por los Arcanos Mayores. Muestran el mundo material como el teatro donde se representan las distintas escenas que nuestra conciencia percibe como vida cotidiana.
Por tal razón, los palos de la baraja representan los cuatro elementos que construyen la materialidad.
Cada uno de los elementos posee una naturaleza diferente de los otros tres, sin embargo la realidad se expresa combinando diferentes proporciones de los mismos y ninguno de ellos por separado. Desde los cuerpos físicos hasta los pensamientos y las emociones tendrán una cantidad de fuego, de agua, de aire y de tierra.
En nuestra forma de relacionarnos con el mundo, cuando nos encontramos ante un suceso, reaccionamos emocionalmente. Esa emoción genera, inevitablemente, una acción y la misma provoca una modificación en nuestra realidad concreta.
Durante una consulta, cuando se trata de analizar alguna experiencia y determinar el futuro de los acontecimientos, veremos en los palos que prevalezcan, la forma en que el sujeto ha sido afectado. Si son las copas será su mundo emocional, los bastos su energía y capacidad de reacción, las espadas su psiquis y posibilidades de comunicación y los oros, los efectos concretos sobre su realidad material (bienes, proyectos etc)
No por llamarse Arcanos Menores, su importancia es inferior. Ellos muestran el mundo material, el lugar donde se desarrolla la travesía que comienza con el nacimiento y culmina con la muerte. Aunque el espíritu no desaparezca, como no lo hacen los barcos que navegan más allá del horizonte.
El concepto de los elementos, expresado en los Arcanos Menores, vincula fuertemente al Tarot con la Cábala,
disciplina esotérica judía que busca en la Torá (el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia), el significado del mundo y la “verdad”.
Para los cabalistas, los cuatro elementos surgen de un único elemento. Esto está aludido en el versículo, "Y un río fluye del Edén para regar el Jardín; de allí se divide y se transforma en cuatro ríos principales". Esto es, existe una única fuente que se divide en cuatro: los cuatro elementos.
Este único elemento es el Tzadik, (“el cimiento del mundo"- Proverbios 10:5)
Cuando los cuatro elementos pierden su conexión con el quinto, están muertos. Cuando se conectan, cobran vida y pueden encarnar todas las buenas cualidades identificadas con el concepto del Tzadik: amor y temor, bondad y restricción, humildad, responsabilidad y celo, etc.
Adán debió vivir eternamente. Pero al comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, degradó el alma y el cuerpo. Como resultado, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte descendieron sobre la humanidad. Desde entonces, la misión del hombre ha sido separar el bien del mal, para purificarse del mal que lo rodea y del mal que se encuentra dentro de él.
Hasta la Próxima
jueves, 19 de junio de 2008
Sobre el conflicto
La Tierra es un lugar maravilloso que nosotros convertimos en infierno.
Somos la contradicción y la paradoja. Anhelamos he idealizamos la paz, pero practicamos la violencia. Soñamos con paraísos naturales y desbastamos el planeta.
Nuestra filosofía nos conecta con los ángeles y nuestra conducta con los más instintivos animales. Si algo está prohibido nos atrae con mayor intensidad. (siempre habrá alguien que se pregunte: ¿porqué yo no he de hacerlo?)
Proclamamos la necesidad y aspiración a vivir en armonía con el universo. Sin embargo, éste nos muestra un continuo y permanente cambio, tan continuo y permanente como el instante. Ilusión de un presente que no es, porque todo lo percibido es pasado. Pero nosotros nos aferramos, queremos ser siempre jóvenes, saludables, pletóricos. Si somos ricos queremos ser más ricos, si somos poderosos queremos más poder, queremos estar siempre vivos y tememos a la muerte porque nos muestra un cambio extremo. Serpientes que entran en pánico porque una de ellas está cambiando la piel. Siempre aferrándonos a lo externo, avanzamos hacia la comida predigerida y la información superficial. ¿Porqué asombrarse que en un país corporativista se produzca semejante enfrentamiento?, cuando la perspectiva hacia futuro muestra una cotización de los alimentos semejante a la del petróleo. Como vamos a pensar como nación cuando fuimos educados en la búsqueda del interés personal o sectorial, sin importar a que costo. Por que asombrarse de que en el país de la patria financiera, que hizo sus negocios con militares y civiles, que ideo la tablita y la plata dulce de Martinez de Hoz, que acompañó a Alfonsín con sus australes y mesas de dinero. Que se enseñoreo con nuestro ficticio ingreso al primer mundo de los 90’, que instaló el corralito y dejó a la mayoría golpeando la puerta de los bancos mientras el presidente fugaba en helicóptero, va a ser algo diferente con el nuevo paradigma económico (llámese soja y oleaginosas en general)
Tal vez sea distinta la forma en que nos muestren el buzón. Las batallas, en esta época, se presentan más en el terreno de las finanzas y la comunicación que el los cuarteles.Pero aunque el disfraz sea diferente, la intención de estafarnos es la misma
Somos la contradicción y la paradoja. Anhelamos he idealizamos la paz, pero practicamos la violencia. Soñamos con paraísos naturales y desbastamos el planeta.
Nuestra filosofía nos conecta con los ángeles y nuestra conducta con los más instintivos animales. Si algo está prohibido nos atrae con mayor intensidad. (siempre habrá alguien que se pregunte: ¿porqué yo no he de hacerlo?)
Proclamamos la necesidad y aspiración a vivir en armonía con el universo. Sin embargo, éste nos muestra un continuo y permanente cambio, tan continuo y permanente como el instante. Ilusión de un presente que no es, porque todo lo percibido es pasado. Pero nosotros nos aferramos, queremos ser siempre jóvenes, saludables, pletóricos. Si somos ricos queremos ser más ricos, si somos poderosos queremos más poder, queremos estar siempre vivos y tememos a la muerte porque nos muestra un cambio extremo. Serpientes que entran en pánico porque una de ellas está cambiando la piel. Siempre aferrándonos a lo externo, avanzamos hacia la comida predigerida y la información superficial. ¿Porqué asombrarse que en un país corporativista se produzca semejante enfrentamiento?, cuando la perspectiva hacia futuro muestra una cotización de los alimentos semejante a la del petróleo. Como vamos a pensar como nación cuando fuimos educados en la búsqueda del interés personal o sectorial, sin importar a que costo. Por que asombrarse de que en el país de la patria financiera, que hizo sus negocios con militares y civiles, que ideo la tablita y la plata dulce de Martinez de Hoz, que acompañó a Alfonsín con sus australes y mesas de dinero. Que se enseñoreo con nuestro ficticio ingreso al primer mundo de los 90’, que instaló el corralito y dejó a la mayoría golpeando la puerta de los bancos mientras el presidente fugaba en helicóptero, va a ser algo diferente con el nuevo paradigma económico (llámese soja y oleaginosas en general)
Tal vez sea distinta la forma en que nos muestren el buzón. Las batallas, en esta época, se presentan más en el terreno de las finanzas y la comunicación que el los cuarteles.Pero aunque el disfraz sea diferente, la intención de estafarnos es la misma
lunes, 16 de junio de 2008
El Tarot y los cuatro elementos
Me agrada pensar en el Tarot como un libro mágico. Y para reflejar el orden y el caos presentes en el universo, su contenido no está sujeto a una secuencia de páginas separadas en diversos capítulos.
Las láminas o barajas, que sí responden a un orden numérico, están separadas en dos grandes grupos llamados misterios mayores y menores.
Dentro del primer grupo aparece la figura del loco, que no está numerada para mantener un porcentaje del caos necesario para que puedan surgir nuevos ordenamientos.
Una de las propiedades sustanciales del loco es su carácter imprevisible y su aparición en una lectura nos obliga a replantear algún aspecto de la situación analizada.
Las barajas son mezcladas y escogidas al azar para disponerlas en una secuencia que sigue los parámetros elegidos por quien realiza la lectura. Algunas se referirán al pasado, otras al presente y otras más al futuro probable de los hechos que se analizan.
Constituido así, cada vez que se realiza una tirada, las láminas aparecerán en diferentes posiciones y podrán ser leídas según la secuencia específica que se haya formado (Un libro que cuenta una historia diferente con cada lectura.)
El caos contenido dentro de un orden, sería entonces el primer aspecto a considerar en la estructura y utilización del Tarot como intento de reflejar al universo en permanente cambio.
Establecido así un comienzo, lo segundo es descubrir como aparecen en las barajas los elementos constitutivos de la naturaleza material.
Aristóteles, sostenía que el proceso de división de algo material era infinito, que la materia es continua. Que el espacio está completamente lleno de sustancia (éter) y, por consiguiente, que el vacío no existe.
Demócrito, postulaba que al dividir un cuerpo material se podría obtener una porción mínima de materia que ya no sería divisible. A esta partícula la llamó átomo (palabra que en griego significa precisamente “no divisible”) Afirmaba que “lo único que existe son los átomos y el vacío”.
Los antiguos llegaron a la conclusión de que todos los cuerpos están compuestos por sólo cuatro constituyentes elementales: fuego, tierra, agua y aire. Y las distintas sustancias que existen se diferencian según la proporción en que está presente cada elemento.
Existe un paralelismo entre los cuatro elementos y las formas en que la materia puede presentarse: Fuego > Energía, Tierra> Sólido, Agua> Liquido, Aire > Gaseoso.
En el Tarot, los palos simbolizan los elementos que se combinan para dar forma al universo material: los bastos - el fuego, los oros -la tierra, las copas - el agua y las espadas - el aire.
Los bastos representan a la madera que se quema para alimentar el fuego y son sinónimo de energía.
Los Oros se refieren a uno de los elementos más nobles que se extraen de la tierra y son sinónimo de concreciones.
Las copas se utilizan para contener líquidos, por lo tanto representan el agua y se vinculan con las emociones.
Las espadas se blanden en el aire y son herramientas de confrontación. Simbolizan la actividad mental, la comunicación a través de la actividad consciente y más o menos racional.
Materia y energía se transforman permanentemente y ese es el juego que percibimos en todo lo que nos rodea.
Hasta la Próxima
Las láminas o barajas, que sí responden a un orden numérico, están separadas en dos grandes grupos llamados misterios mayores y menores.
Dentro del primer grupo aparece la figura del loco, que no está numerada para mantener un porcentaje del caos necesario para que puedan surgir nuevos ordenamientos.
Una de las propiedades sustanciales del loco es su carácter imprevisible y su aparición en una lectura nos obliga a replantear algún aspecto de la situación analizada.
Las barajas son mezcladas y escogidas al azar para disponerlas en una secuencia que sigue los parámetros elegidos por quien realiza la lectura. Algunas se referirán al pasado, otras al presente y otras más al futuro probable de los hechos que se analizan.
Constituido así, cada vez que se realiza una tirada, las láminas aparecerán en diferentes posiciones y podrán ser leídas según la secuencia específica que se haya formado (Un libro que cuenta una historia diferente con cada lectura.)
El caos contenido dentro de un orden, sería entonces el primer aspecto a considerar en la estructura y utilización del Tarot como intento de reflejar al universo en permanente cambio.
Establecido así un comienzo, lo segundo es descubrir como aparecen en las barajas los elementos constitutivos de la naturaleza material.
Aristóteles, sostenía que el proceso de división de algo material era infinito, que la materia es continua. Que el espacio está completamente lleno de sustancia (éter) y, por consiguiente, que el vacío no existe.
Demócrito, postulaba que al dividir un cuerpo material se podría obtener una porción mínima de materia que ya no sería divisible. A esta partícula la llamó átomo (palabra que en griego significa precisamente “no divisible”) Afirmaba que “lo único que existe son los átomos y el vacío”.
Los antiguos llegaron a la conclusión de que todos los cuerpos están compuestos por sólo cuatro constituyentes elementales: fuego, tierra, agua y aire. Y las distintas sustancias que existen se diferencian según la proporción en que está presente cada elemento.
Existe un paralelismo entre los cuatro elementos y las formas en que la materia puede presentarse: Fuego > Energía, Tierra> Sólido, Agua> Liquido, Aire > Gaseoso.
En el Tarot, los palos simbolizan los elementos que se combinan para dar forma al universo material: los bastos - el fuego, los oros -la tierra, las copas - el agua y las espadas - el aire.
Los bastos representan a la madera que se quema para alimentar el fuego y son sinónimo de energía.
Los Oros se refieren a uno de los elementos más nobles que se extraen de la tierra y son sinónimo de concreciones.
Las copas se utilizan para contener líquidos, por lo tanto representan el agua y se vinculan con las emociones.
Las espadas se blanden en el aire y son herramientas de confrontación. Simbolizan la actividad mental, la comunicación a través de la actividad consciente y más o menos racional.
Materia y energía se transforman permanentemente y ese es el juego que percibimos en todo lo que nos rodea.
Hasta la Próxima
viernes, 13 de junio de 2008
Los límites del Tarot
Si fuera cierto que el Tarot es una parte o el mismísimo Libro de Toth, deberíamos ser prudentes a la hora de juzgar a estas barajas solo como una herramienta más o menos efectiva para predecir el futuro.
Si aceptamos este supuesto, el camino nos lleva al antiguo Egipto. ¿Quién era este dios?, que aquellos hombres representaban con cabeza de ibis, el ave sagrada del Nilo, a causa de su enorme sabiduría.
En 1881 se descubrieron los restos de Ramsés II, faraón que vivió durante el siglo XIII antes de Cristo.
Khaunas se llamaba el hijo de este faraón guerrero y con el tiempo ocupó el trono, que su padre se había encargado de asegurar eliminando a los enemigos internos y la amenaza hitita.
Existen registros que señalan que Kaunas ordenó destruir un libro que consideraba muy peligroso.
La misteriosa obra, había sido escrita por un personaje legendario. Y según la crónica de la época, el libro contenía terribles secretos. Su lectura concedía poderes sobre las cosas de la tierra, del cielo y del mar. Además, revelaba una receta para resucitar a los difuntos y para controlar desde la distancia a las personas. Quien leyera este libro sabría mirar al sol cara a cara, así como comprender el lenguaje de los animales.
Aparentemente, lograron salvarse algunos fragmentos de este libro que pertenecía a una época antigua. A un esplendor egipcio que ya no existía cuando el faraón ordenó su destrucción.
El misterioso personaje que había llegado del oeste (¿Atlántida?) y deslumbrado con su sabiduría a los fundadores de la nación, se había convertido en el dios Toth.
Luego llegaron los griegos y lo adoptaron con el nombre de Hermes Trismegisto (tres veces grande), supuesto fundador de la alquimia además de auténtico sabio, según la filosofía esotérica.
Si el Tarot es un fragmento de aquel maravilloso libro, ¿Cuál es le límite para su utilización? Algunas personas me han preguntado si al Tarot se le puede preguntar cualquier cosa. Y yo estoy convencido que la respuesta es afirmativa. Con una salvedad, depende de la capacidad de quien lo utilice, tanto para hacer las preguntas adecuadas como para interpretar las respuestas de manera correcta.
Se me ocurre como ejemplo, un buscador de Internet, navega por el ciberespacio en procura de las páginas donde aparezca la palabra señalada como clave.
El Tarot activaría, por medio de una combinación de figuras cargadas de poderosos simbolismos, el espacio virtual donde nuestra mente más profunda se conecta con el inconsciente colectivo.
También el idioma que emplea este misterioso sistema difiere del utilizado en nuestros ordenadores. Ya que se dirige a la mente emocional y no racional del consultante.
“Solo así se pueden superar los límites del espacio y el tiempo”
Hasta la próxima
Si aceptamos este supuesto, el camino nos lleva al antiguo Egipto. ¿Quién era este dios?, que aquellos hombres representaban con cabeza de ibis, el ave sagrada del Nilo, a causa de su enorme sabiduría.
En 1881 se descubrieron los restos de Ramsés II, faraón que vivió durante el siglo XIII antes de Cristo.
Khaunas se llamaba el hijo de este faraón guerrero y con el tiempo ocupó el trono, que su padre se había encargado de asegurar eliminando a los enemigos internos y la amenaza hitita.
Existen registros que señalan que Kaunas ordenó destruir un libro que consideraba muy peligroso.
La misteriosa obra, había sido escrita por un personaje legendario. Y según la crónica de la época, el libro contenía terribles secretos. Su lectura concedía poderes sobre las cosas de la tierra, del cielo y del mar. Además, revelaba una receta para resucitar a los difuntos y para controlar desde la distancia a las personas. Quien leyera este libro sabría mirar al sol cara a cara, así como comprender el lenguaje de los animales.
Aparentemente, lograron salvarse algunos fragmentos de este libro que pertenecía a una época antigua. A un esplendor egipcio que ya no existía cuando el faraón ordenó su destrucción.
El misterioso personaje que había llegado del oeste (¿Atlántida?) y deslumbrado con su sabiduría a los fundadores de la nación, se había convertido en el dios Toth.
Luego llegaron los griegos y lo adoptaron con el nombre de Hermes Trismegisto (tres veces grande), supuesto fundador de la alquimia además de auténtico sabio, según la filosofía esotérica.
Si el Tarot es un fragmento de aquel maravilloso libro, ¿Cuál es le límite para su utilización? Algunas personas me han preguntado si al Tarot se le puede preguntar cualquier cosa. Y yo estoy convencido que la respuesta es afirmativa. Con una salvedad, depende de la capacidad de quien lo utilice, tanto para hacer las preguntas adecuadas como para interpretar las respuestas de manera correcta.
Se me ocurre como ejemplo, un buscador de Internet, navega por el ciberespacio en procura de las páginas donde aparezca la palabra señalada como clave.
El Tarot activaría, por medio de una combinación de figuras cargadas de poderosos simbolismos, el espacio virtual donde nuestra mente más profunda se conecta con el inconsciente colectivo.
También el idioma que emplea este misterioso sistema difiere del utilizado en nuestros ordenadores. Ya que se dirige a la mente emocional y no racional del consultante.
“Solo así se pueden superar los límites del espacio y el tiempo”
Hasta la próxima
viernes, 18 de abril de 2008
El arte de echar las barajas
El término baraja al igual que naipes tienen su origen en la lengua árabe. Baraka quiere decir “imágenes de la vida” y Naib se refiere a “profetizar”. Por lo tanto, el juego de naipes se refiere al conjunto de imágenes que, al ser dispuestas en un orden determinado, permiten abrir una ventana a las dimensiones temporales.
Desde ese lugar, quien interpreta el mensaje formado por el conjunto de imágenes elegidas, puede observar hechos ya sucedidos o que se encuentran en gestación.
Por si misma esta posibilidad resulta un misterio con respecto al tiempo y los sucesos que en él se manifiestan. Dicho en otras palabras: ¿si puedo ver lo que ya sucedió, significa que las imágenes de los hechos se conservan en algún lugar desde donde mi mente puede extraerlas?
Y si puedo ver los hechos que todavía no han sucedido, ¿están en algún lugar a la espera de manifestarse?.
La mayoría de las personas considera a los naipes como un juego, un elemento para el esparcimiento. Pero, también se sabe que las barajas son utilizadas para echar la fortuna, es decir: predecir el futuro. Y así, las advertencias de quien lee las barajas le permitiría al consultante liberarse del azar o los caprichos del destino.
Más allá de la posición asumida por cada individuo con respecto a la efectividad de estas predicciones, lo cierto es que las barajas han prevalecido hasta nuestros días.
Es cierto que, en muchas ocasiones, las barajas fueron utilizadas para sugestionar y sacar provecho de los incautos, pero esto no debería asombrarnos demasiado, ni por tal razón, invalidar el arte de echar las barajas. Sobre todo en la actualidad, cuando vemos como a través de los medios de comunicación se venden irrealidades. Mágicos sistemas de adelgazar que le prometen convertirlo en un símil del modelo que muestra su cuerpo esbelto. Tarjetas de crédito que pueden abrirle las puertas al paraíso del consumo. Bebidas o cigarrillos que evocan los poderes de Cupido generando alegres reuniones y transformándolo en un conquistador irresistible. La lista de propuestas falaces es interminable, pero a nadie se le ocurriría negar los beneficios reales de los medios de comunicación.
La ambición y los valores trastocados de los hombres que privilegian el lucro personal sobre el bien general se manifiesta en cualquier actividad y el arte de echar las barajas, utilizado por manos inescrupulosas, se convierte en un anzuelo infalible para los incautos. Sin embargo no debemos despreciar la validez de una herramienta que no solo puede permitirnos extraer información de otras dimensiones temporales sino también, favorecer el desarrollo individual y colectivo de la humanidad.
Desde ese lugar, quien interpreta el mensaje formado por el conjunto de imágenes elegidas, puede observar hechos ya sucedidos o que se encuentran en gestación.
Por si misma esta posibilidad resulta un misterio con respecto al tiempo y los sucesos que en él se manifiestan. Dicho en otras palabras: ¿si puedo ver lo que ya sucedió, significa que las imágenes de los hechos se conservan en algún lugar desde donde mi mente puede extraerlas?
Y si puedo ver los hechos que todavía no han sucedido, ¿están en algún lugar a la espera de manifestarse?.
La mayoría de las personas considera a los naipes como un juego, un elemento para el esparcimiento. Pero, también se sabe que las barajas son utilizadas para echar la fortuna, es decir: predecir el futuro. Y así, las advertencias de quien lee las barajas le permitiría al consultante liberarse del azar o los caprichos del destino.
Más allá de la posición asumida por cada individuo con respecto a la efectividad de estas predicciones, lo cierto es que las barajas han prevalecido hasta nuestros días.
Es cierto que, en muchas ocasiones, las barajas fueron utilizadas para sugestionar y sacar provecho de los incautos, pero esto no debería asombrarnos demasiado, ni por tal razón, invalidar el arte de echar las barajas. Sobre todo en la actualidad, cuando vemos como a través de los medios de comunicación se venden irrealidades. Mágicos sistemas de adelgazar que le prometen convertirlo en un símil del modelo que muestra su cuerpo esbelto. Tarjetas de crédito que pueden abrirle las puertas al paraíso del consumo. Bebidas o cigarrillos que evocan los poderes de Cupido generando alegres reuniones y transformándolo en un conquistador irresistible. La lista de propuestas falaces es interminable, pero a nadie se le ocurriría negar los beneficios reales de los medios de comunicación.
La ambición y los valores trastocados de los hombres que privilegian el lucro personal sobre el bien general se manifiesta en cualquier actividad y el arte de echar las barajas, utilizado por manos inescrupulosas, se convierte en un anzuelo infalible para los incautos. Sin embargo no debemos despreciar la validez de una herramienta que no solo puede permitirnos extraer información de otras dimensiones temporales sino también, favorecer el desarrollo individual y colectivo de la humanidad.
jueves, 27 de marzo de 2008
Mediocridad y egoísmo, buenas noticias para el Infierno
En cierta oportunidad, un diablo se presentó ante el Demonio que ocupaba su trono en el infierno. – Señor, señor, expresó con preocupación. – ¡Un hombre se ha convertido en santo!
El Demonio permaneció inmutable, mirando el rojizo horizonte de su vasto imperio.
¿Acaso no le preocupa?, dijo el diablo y repitió la nefasta noticia.
– ¡Un hombre se ha convertido en santo!
Sin apartar su mirada de aquel punto espacio temporal que solo él conocía, el Demonio dijo: -¿cuál es el temor que te embarga?. Si es cierto lo que dices, aquel hombre tendrá sus seguidores. “Y de ellos tendremos nuestra cosecha”.
La mediocridad es el alimento de los demonios. Y ellos no necesitan negociar para ponerse de acuerdo, ni hacen paro dejando sin alimentos a los más débiles habitantes del infierno. La humanidad se encarga de abastecerlos hasta el hartazgo.
Ayer acompañé a mi señora que debía someterse a un análisis bastante incómodo. El mismo fue realizado por su médica personal y un joven convocado por ella, que manipulaba un ecógrafo.
La doctora introdujo una aguja en el cuello de mi mujer hasta alcanzar un nódulo del que debía extraer material para analizarlo. Esta operación se repitió cuatro veces (dos en cada uno de los nódulos que pretendía analizar) guiándose por las indicaciones del ecógrafo.
La operación resultó exitosa y duró unos 20 minutos. No fue demasiado cruenta, dejándole a la paciente una molestia en el cuello que cedería con las horas y la ingesta de un analgésico.
La doctora estaba muy conforme con la rapidez, precisión y el resultado total de la operación realizada. En el diálogo que mantuvimos posteriormente nos expresó su conformidad con la tarea del joven médico que manejaba el ecógrafo. Por sus dichos, el aparato era muy sofisticado y el hombre un excelente profesional.
Nos contó también, que además de su profesionalidad, el joven médico manifestaba una gran generosidad. Guiado por este sentimiento, había llevado su sofisticado aparato al hospital donde realizaba sus guardias y lo utilizaba en el sector de obstetricia. Allí las pacientes tuvieron la posibilidad de utilizar este servicio, de manera totalmente gratuita, hasta que una denuncia por utilizar un aparato que no pertenecía al hospital (¿…?) y presiones de todo tipo hicieron que el joven médico desistiera de su tarea.
Mientras escribo esta nota, escucho la nota que un periodista le hace a una mujer cuyo marido murió a consecuencia del corte de ruta que realizan los productores agropecuarios (ruta 8 – Córdoba) El hombre no pudo pasar, debía ser atendido con urgencia de un infarto y estuvo cuatro horas dando vueltas hasta llegar al hospital, donde nada pudieron hacer. No tenían hijos, una mujer sola gritando a la injusticia. Oídos sordos y un periodista que intenta rescatar algunos detalles de lo sucedido. La cosecha está cerca, todos quieren ganar, pronto llegarán a un acuerdo. Todos estaremos conformes porque podremos conseguir alimentos. Y del hombre fallecido nadie se acordará, solo una mujer que grita a la injusticia. ¿Qué problema puede tener el Demonio para abastecer de humanos los hornos del Infierno?
El Demonio permaneció inmutable, mirando el rojizo horizonte de su vasto imperio.
¿Acaso no le preocupa?, dijo el diablo y repitió la nefasta noticia.
– ¡Un hombre se ha convertido en santo!
Sin apartar su mirada de aquel punto espacio temporal que solo él conocía, el Demonio dijo: -¿cuál es el temor que te embarga?. Si es cierto lo que dices, aquel hombre tendrá sus seguidores. “Y de ellos tendremos nuestra cosecha”.
La mediocridad es el alimento de los demonios. Y ellos no necesitan negociar para ponerse de acuerdo, ni hacen paro dejando sin alimentos a los más débiles habitantes del infierno. La humanidad se encarga de abastecerlos hasta el hartazgo.
Ayer acompañé a mi señora que debía someterse a un análisis bastante incómodo. El mismo fue realizado por su médica personal y un joven convocado por ella, que manipulaba un ecógrafo.
La doctora introdujo una aguja en el cuello de mi mujer hasta alcanzar un nódulo del que debía extraer material para analizarlo. Esta operación se repitió cuatro veces (dos en cada uno de los nódulos que pretendía analizar) guiándose por las indicaciones del ecógrafo.
La operación resultó exitosa y duró unos 20 minutos. No fue demasiado cruenta, dejándole a la paciente una molestia en el cuello que cedería con las horas y la ingesta de un analgésico.
La doctora estaba muy conforme con la rapidez, precisión y el resultado total de la operación realizada. En el diálogo que mantuvimos posteriormente nos expresó su conformidad con la tarea del joven médico que manejaba el ecógrafo. Por sus dichos, el aparato era muy sofisticado y el hombre un excelente profesional.
Nos contó también, que además de su profesionalidad, el joven médico manifestaba una gran generosidad. Guiado por este sentimiento, había llevado su sofisticado aparato al hospital donde realizaba sus guardias y lo utilizaba en el sector de obstetricia. Allí las pacientes tuvieron la posibilidad de utilizar este servicio, de manera totalmente gratuita, hasta que una denuncia por utilizar un aparato que no pertenecía al hospital (¿…?) y presiones de todo tipo hicieron que el joven médico desistiera de su tarea.
Mientras escribo esta nota, escucho la nota que un periodista le hace a una mujer cuyo marido murió a consecuencia del corte de ruta que realizan los productores agropecuarios (ruta 8 – Córdoba) El hombre no pudo pasar, debía ser atendido con urgencia de un infarto y estuvo cuatro horas dando vueltas hasta llegar al hospital, donde nada pudieron hacer. No tenían hijos, una mujer sola gritando a la injusticia. Oídos sordos y un periodista que intenta rescatar algunos detalles de lo sucedido. La cosecha está cerca, todos quieren ganar, pronto llegarán a un acuerdo. Todos estaremos conformes porque podremos conseguir alimentos. Y del hombre fallecido nadie se acordará, solo una mujer que grita a la injusticia. ¿Qué problema puede tener el Demonio para abastecer de humanos los hornos del Infierno?
jueves, 13 de marzo de 2008
domingo, 9 de marzo de 2008
La vida es una lección contra la soberbia
En cierta oportunidad, leyendo algunos pasajes del Antiguo Testamento, me pregunté cual sería la razón por la que Dios le había negado a Moisés entrar a la tierra prometida.
Subió al monte desde el cual podía ver la extensa comarca he imaginar como su pueblo tomaría posesión y prosperaría, aquel grupo de ex esclavos embrutecidos que vagaron durante 40 años por el desierto siguiendo a su líder con la esperanza de que se cumpliera la promesa de una nueva tierra.
Moisés sabía que ellos constituían la masa que debía ser moldeada para que se formara una nación. Tarea nada sencilla si consideramos las enormes dificultades que deberían enfrentar. Los ataques externos, la sed y el hambre, las enfermedades, el desaliento y la falta de espíritu comunitario. Eran hombres que solo habían aprendido a sobrevivir pensando en si mismos, los esclavos no pueden hacer otra cosa. La única ley era la fuerza y la capacidad para aprovechar la oportunidad sin ninguna consideración. Sin embargo, eran temerosos de Dios y lo seguían por que en él confiaban para que los salvase de sus poderosos enemigos.
Moisés debía aprovechar esa creencia común y sobre ella, sentar las bases de una organización social he instalarlos en la tierra de la abundancia, “donde manaba la leche y la miel”.
Antes que eso sucediera, debían cruzar el infierno y prepararse para enfrentarse con enemigos poderosos, que no iban a cederles esas tierras sin presentar batalla.
No dudó en actuar con mano de hierro para imponer el orden cuando las fuerzas del caos intentaron disgregar a su pueblo, estaba convencido de que la promesa sería cumplida. Dios le había dado el poder de vencer a los más grandes magos de Egipto y hasta el mar rojo se abrió ante su paso, y luego se cerro tragándose a sus perseguidores. El maná cayo del cielo para saciar el hambre de su pueblo, como podía dudar de que Dios estaba de su lado. Pero, al final del camino, cuando la tierra prometida se extendía hacia el horizonte con los más esperanzadores augurios de futuro, a él le fue negado el acceso.
Creo que en cada historia relatada en un libro sagrado, subyace un mensaje, una señal que indica el camino hacia la comprensión de nuestra naturaleza espiritual. Los retazos de una sabiduría fragmentada, pero que al unirlos, podemos apreciar la belleza de un universo dinámico al que pertenecemos y nos pertenece (“mi padre y yo somos uno” dijo Jesús)
La frase que se me ocurrió cuando leí la historia de Moisés fue que “la vida es una lección contra la soberbia”
Si tu soberbia se basa en la belleza, tarde o temprano el espejo te mostrará lo equivocado que estabas. Si se basa en el dinero, llegará el momento en que descubrirás que no te sirve para nada.
Al físico, el tiempo le pondrá los límites de la vejez. Siempre sucederá que, en algo estábamos equivocados. Ninguno de los ítems. Donde el ego pretenda fortalecerse tiene consistencia en la dinámica del tiempo que todo lo devora.
Moisés tuvo que aceptar que, el comienzo de la aventura en la tierra prometida que tanto anheló, era el final de su viaje personal. Había cumplido satisfactoriamente su misión, había actuado como debía en cada escena de la obra de su vida, pero no había escrito el argumento.
Subió al monte desde el cual podía ver la extensa comarca he imaginar como su pueblo tomaría posesión y prosperaría, aquel grupo de ex esclavos embrutecidos que vagaron durante 40 años por el desierto siguiendo a su líder con la esperanza de que se cumpliera la promesa de una nueva tierra.
Moisés sabía que ellos constituían la masa que debía ser moldeada para que se formara una nación. Tarea nada sencilla si consideramos las enormes dificultades que deberían enfrentar. Los ataques externos, la sed y el hambre, las enfermedades, el desaliento y la falta de espíritu comunitario. Eran hombres que solo habían aprendido a sobrevivir pensando en si mismos, los esclavos no pueden hacer otra cosa. La única ley era la fuerza y la capacidad para aprovechar la oportunidad sin ninguna consideración. Sin embargo, eran temerosos de Dios y lo seguían por que en él confiaban para que los salvase de sus poderosos enemigos.
Moisés debía aprovechar esa creencia común y sobre ella, sentar las bases de una organización social he instalarlos en la tierra de la abundancia, “donde manaba la leche y la miel”.
Antes que eso sucediera, debían cruzar el infierno y prepararse para enfrentarse con enemigos poderosos, que no iban a cederles esas tierras sin presentar batalla.
No dudó en actuar con mano de hierro para imponer el orden cuando las fuerzas del caos intentaron disgregar a su pueblo, estaba convencido de que la promesa sería cumplida. Dios le había dado el poder de vencer a los más grandes magos de Egipto y hasta el mar rojo se abrió ante su paso, y luego se cerro tragándose a sus perseguidores. El maná cayo del cielo para saciar el hambre de su pueblo, como podía dudar de que Dios estaba de su lado. Pero, al final del camino, cuando la tierra prometida se extendía hacia el horizonte con los más esperanzadores augurios de futuro, a él le fue negado el acceso.
Creo que en cada historia relatada en un libro sagrado, subyace un mensaje, una señal que indica el camino hacia la comprensión de nuestra naturaleza espiritual. Los retazos de una sabiduría fragmentada, pero que al unirlos, podemos apreciar la belleza de un universo dinámico al que pertenecemos y nos pertenece (“mi padre y yo somos uno” dijo Jesús)
La frase que se me ocurrió cuando leí la historia de Moisés fue que “la vida es una lección contra la soberbia”
Si tu soberbia se basa en la belleza, tarde o temprano el espejo te mostrará lo equivocado que estabas. Si se basa en el dinero, llegará el momento en que descubrirás que no te sirve para nada.
Al físico, el tiempo le pondrá los límites de la vejez. Siempre sucederá que, en algo estábamos equivocados. Ninguno de los ítems. Donde el ego pretenda fortalecerse tiene consistencia en la dinámica del tiempo que todo lo devora.
Moisés tuvo que aceptar que, el comienzo de la aventura en la tierra prometida que tanto anheló, era el final de su viaje personal. Había cumplido satisfactoriamente su misión, había actuado como debía en cada escena de la obra de su vida, pero no había escrito el argumento.
jueves, 21 de febrero de 2008
El universo en la palma de la mano
Existen libros que te atrapan por la historia que relatan, las vicisitudes de los personajes y las secuencias que componen la trama general de la obra. No importa tanto si son una ficción o se basan en hechos reales. Lo importante es la forma en que esas historias son contadas. Otras obras pueden producir el mismo efecto por la temática que abordan.
Este es el caso de: “El universo en la palma de la mano”.
Titulo presuntuoso pensé, cuando lo elegí como oferta en una visita a la feria del libro. Luego comprendería la implicancia del mismo y el porque de su elección.
Sus autores: Matthieu Ricard, monje budista con formación científica en biología y Trinh Xuan Thuan, astrofísico vietnamita con una cabeza lo suficientemente abierta como para interesase por las perspectivas filosóficas que suponen los nuevos descubrimientos científicos.
Entre los dos se produce un diálogo que intenta interpretar el universo en el que vivimos y la forma en que participamos del mismo.
Creo que todos, en mi caso fue desde la adolescencia, intentamos descubrir cual es nuestro rol en el mundo y porque las cosas “son como son”. En ocasiones hemos mantenido conversaciones con nuestros semejantes y expresado nuestras creencias de acuerdo a la información de que disponíamos. Pero cuando podemos ser testigos – y la lectura nos impone guardar el silencio necesario - de un diálogo entre personas tan calificadas, la experiencia puede resultar fascinante.
Al avanzar en la lectura pude comprender más claramente el cambio de perspectivas que representa para la humanidad el desarrollo de la teoría de la relatividad y de la física cuántica. También me hizo pensar que una de las características más importantes de la ciencia, tal vez esté en una limitación esencial: la imposibilidad de alcanzar la verdad última de las cosas. Esta limitación la dota de dinamismo, siempre habrá nuevas teorías y postulados que deberán corroborarse de acuerdo al conocimiento de que se disponga en un momento determinado y eso nos permite evolucionar.
Por otro lado, el budismo se orienta en la búsqueda de esa verdad última y desarrolla el concepto de “dos realidades”, una relativa y otra absoluta. En palabras de Matthieu: “en lo relativo a las experiencias vividas, el budismo establece una diferencia entre una verdad relativa errónea y una verdad relativa correcta. La primera consiste en confundir un espejo con el agua; la segunda, en reconocer un lago como agua. Desde el punto de vista de la verdad absoluta, estas dos verdades están igualmente desprovistas de existencia propia, y la única verdad perfectamente correcta es la unión de las apariencias y la vacuidad”. Este último concepto se refiere a que no hay nada en nuestro universo (“ni el tiempo”) que tenga existencia intrínseca. Todo existe en relación con otra cosa y por lo tanto podemos hablar más de función que de objeto.
Aunque no lo desconocía, no dejó de asombrarme la coincidencia entre los postulados más avanzados de la ciencia y los principios sostenidos por el budismo desde hace más de dos mil años. Me quedó como resultado de esta lectura, la sensación de haber experimentado parcialmente una lectura de la matrix. O, para los que no vieron la película: la sensación de haberle echado un ojo al conjunto dinámico de energías que se interrelacionan para que aparezca en nuestra conciencia la ilusión que llamamos vida.
Un dato más: el libro lo edita Urano.
PD: por mi parte voy a intentar conservarlo, aunque lo más probable es que sea víctima de mi propio entusiasmo y termine dejando que desaparezca en la nebulosa de los libros prestados.
Este es el caso de: “El universo en la palma de la mano”.
Titulo presuntuoso pensé, cuando lo elegí como oferta en una visita a la feria del libro. Luego comprendería la implicancia del mismo y el porque de su elección.
Sus autores: Matthieu Ricard, monje budista con formación científica en biología y Trinh Xuan Thuan, astrofísico vietnamita con una cabeza lo suficientemente abierta como para interesase por las perspectivas filosóficas que suponen los nuevos descubrimientos científicos.
Entre los dos se produce un diálogo que intenta interpretar el universo en el que vivimos y la forma en que participamos del mismo.
Creo que todos, en mi caso fue desde la adolescencia, intentamos descubrir cual es nuestro rol en el mundo y porque las cosas “son como son”. En ocasiones hemos mantenido conversaciones con nuestros semejantes y expresado nuestras creencias de acuerdo a la información de que disponíamos. Pero cuando podemos ser testigos – y la lectura nos impone guardar el silencio necesario - de un diálogo entre personas tan calificadas, la experiencia puede resultar fascinante.
Al avanzar en la lectura pude comprender más claramente el cambio de perspectivas que representa para la humanidad el desarrollo de la teoría de la relatividad y de la física cuántica. También me hizo pensar que una de las características más importantes de la ciencia, tal vez esté en una limitación esencial: la imposibilidad de alcanzar la verdad última de las cosas. Esta limitación la dota de dinamismo, siempre habrá nuevas teorías y postulados que deberán corroborarse de acuerdo al conocimiento de que se disponga en un momento determinado y eso nos permite evolucionar.
Por otro lado, el budismo se orienta en la búsqueda de esa verdad última y desarrolla el concepto de “dos realidades”, una relativa y otra absoluta. En palabras de Matthieu: “en lo relativo a las experiencias vividas, el budismo establece una diferencia entre una verdad relativa errónea y una verdad relativa correcta. La primera consiste en confundir un espejo con el agua; la segunda, en reconocer un lago como agua. Desde el punto de vista de la verdad absoluta, estas dos verdades están igualmente desprovistas de existencia propia, y la única verdad perfectamente correcta es la unión de las apariencias y la vacuidad”. Este último concepto se refiere a que no hay nada en nuestro universo (“ni el tiempo”) que tenga existencia intrínseca. Todo existe en relación con otra cosa y por lo tanto podemos hablar más de función que de objeto.
Aunque no lo desconocía, no dejó de asombrarme la coincidencia entre los postulados más avanzados de la ciencia y los principios sostenidos por el budismo desde hace más de dos mil años. Me quedó como resultado de esta lectura, la sensación de haber experimentado parcialmente una lectura de la matrix. O, para los que no vieron la película: la sensación de haberle echado un ojo al conjunto dinámico de energías que se interrelacionan para que aparezca en nuestra conciencia la ilusión que llamamos vida.
Un dato más: el libro lo edita Urano.
PD: por mi parte voy a intentar conservarlo, aunque lo más probable es que sea víctima de mi propio entusiasmo y termine dejando que desaparezca en la nebulosa de los libros prestados.
martes, 5 de febrero de 2008
Réquiem
El tiempo pasa y la muerte afina la puntería con los que caminan más lento.
Me imagino como esos muñequitos de feria que hay que voltear con una pelota o un rifle de aire comprimido y si acertas te ganas algún muñeco de peluche. Ya se produjeron algunas bajas a mi alrededor: Alfonso, Ariel, Alberto, José, Roberto, Basilio…
Y no quiero hacer la lista más larga, mi memoria seguro lo lograría. Hay que seguir con las alienantes actividades diarias y preocuparse como si fuéramos eternos… Pero la feria abre todos los días y la muerte no se cansa de ganar muñequitos.
Bueno chicos… después de este hermoso cuentito a dormir y que sueñen con los angelitos.
Perdónenme la depresión pero la muerte de Basilio es la de alguien que marcó muchas etapas lindas de mi pasado y algo del mismo se va con él. Por lo que pude saber su muerte fue rápida e indolora, por lo que hay que suponer que algo de bueno habrá hecho el ladino. Realmente deseo que, en el otro lado, encuentre lo mejor y se que tal vez nos volvamos a ver.
Me imagino como esos muñequitos de feria que hay que voltear con una pelota o un rifle de aire comprimido y si acertas te ganas algún muñeco de peluche. Ya se produjeron algunas bajas a mi alrededor: Alfonso, Ariel, Alberto, José, Roberto, Basilio…
Y no quiero hacer la lista más larga, mi memoria seguro lo lograría. Hay que seguir con las alienantes actividades diarias y preocuparse como si fuéramos eternos… Pero la feria abre todos los días y la muerte no se cansa de ganar muñequitos.
Bueno chicos… después de este hermoso cuentito a dormir y que sueñen con los angelitos.
Perdónenme la depresión pero la muerte de Basilio es la de alguien que marcó muchas etapas lindas de mi pasado y algo del mismo se va con él. Por lo que pude saber su muerte fue rápida e indolora, por lo que hay que suponer que algo de bueno habrá hecho el ladino. Realmente deseo que, en el otro lado, encuentre lo mejor y se que tal vez nos volvamos a ver.
miércoles, 9 de enero de 2008
Los Misterios del Tarot
Lo misterioso, lo difícil de explicar racionalmente, ejerce una poderosa influencia sobre el ser humano.
Las reacciones frente a esos sucesos varían de acuerdo a cada individuo. Están los que se burlan de lo que no comprenden, los que rechazan cualquier cosa que les obligue a revisar sus prejuicios, los temerosos, los abiertos, los curiosos y los apasionados. Toda una escala de modelos de conductas que puede asumir el hombre cuando en la estructura mental que se ha forjado, aparecen algunas grietas por donde intenta filtrarse lo desconocido.
Sin embargo, esas mismas reacciones nacen de la dimensión emocional de la existencia y las emociones pueden explicarse racionalmente pero muy raramente antes que hayan aparecido y generado consecuencias.
Por ejemplo: es más fácil explicar el porque uno se a enojado que evitar el enojo cuando aparecen las causas que lo motivan. Lo emocional es algo cercano al misterio y especialmente a partir de Feud y el psicoanálisis sabemos que el inconsciente y las emociones rigen la mayor parte de nuestras vidas.
Se nos ha dicho que Dios nos otorgó el libre albedrío para que nos decidiéramos voluntariamente por el bien. Sin embargo, ¿cómo podremos estar seguros de las consecuencias que generarán nuestras decisiones? Y no alcanza con las buenas intenciones, porque también se nos ha dicho que de ellas está plagado el camino que lleva al Infierno.
Tan difícil es prever acertadamente lo que puede traernos el futuro y conocer todas las causas que se suman para generar los acontecimientos, que muchos consideran al destino como algo prefijado y al libre albedrío como una broma de Dios para que la vida nos parezca interesante.
Por eso también, en todas las épocas, los hombres han buscado la forma de prever los acontecimientos he intentar, si fuera necesario, modificarlos para su propia conveniencia.
Esta tendencia ha impulsado el desarrollo de la ciencia, basada en la observación de los fenómenos y sus causas, tratando de repetir los mismos en condiciones controladas.
Gracias a ella podemos vivir en una sociedad global y altamente tecnificada.
En una dirección paralela, aunque muchas veces se cruza con la ciencia que termina por confirmar sus postulados, se encuentra el mundo de la magia. Y no me refiero a la magia espectáculo que constituye un tema muy amplio y de cuyas profundidades pueden escribirse tratados, sino a la magia como el conocimiento esotérico, la comprensión de las leyes que rigen un universo completamente interrelacionado en el que nada existe por sí mismo sino en función del todo. Así, el primer postulado Hermético nos dice: «El todo es mente - el universo es mental.»
Detrás de todas las manifestaciones y apariencias externas que conocemos como “el universo material” subyace la realidad última que llamamos “El todo”.
Todo lo que es percibido por nuestros sentidos es espíritu y puede ser concebido como una mente universal, infinita y viviente. No se puede definir al espíritu en sí mismo, porque para hacerlo deberíamos limitarlo contradiciendo su naturaleza universal e infinita, por lo tanto decimos que es incognoscible e indefinible, El universo, en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, tiene su existencia en la mente del Todo. La compresión de este principio puede servir para comprender las leyes del universo mental y utilizarlas positivamente.
El segundo postulado hermético se refiere al principio de correspondencia que declara: “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.”
La comprensión de este principio es una herramienta para captar inteligentemente la naturaleza de cada fenómeno sin perderse en las oscuras paradojas y secretos que puedan presentarse.
Así como los principios de la Geometría permiten al hombre medir soles distantes y sus movimientos, mientras está sentado en su observatorio, así el conocimiento del principio de correspondencia capacita al hombre para razonar inteligentemente desde lo conocido hasta lo desconocido.
La magia es la más antigua disciplina, la observación y los postulados que desarrollaron los magos en remotos tiempos, constituyen el tronco del cual se desprendieron otras ramas como la filosofía y la ciencia.
La mentalidad mágica podemos rastrearla incluso hasta el neolítico. Las pinturas rupestres, por ejemplo, nos muestran escenas de caza que los antropólogos actuales consideran descriptivas de la vida del hombre en aquellos remotos tiempos, sin embargo no puede rechazarse la idea de que constituyeran un ritual destinado a atraer la abundancia de alimentos y pieles tan necesarios para la supervivencia.
En definitiva, podríamos decir que la historia de la humanidad está delineada por las actitudes frente al misterio. Los que se dejaron llevar por la curiosidad y el apasionamiento, adquirieron como recompensa el conocimiento que les permitió mejorar las condiciones de vida del grupo.
Existe un instrumento cuyo nombre, origen y algunos aspectos de su utilización son un misterio y sin embargo nunca deja de sorprendernos por su eficacia. De lo cual podemos deducir que su correcta utilización podría traer grandes beneficios.
Me estoy refiriendo concretamente al Tarot, cuyo nombre ha sido interpretado de diversas maneras: algunos dicen que el término deriva del latín: ROTA refiriéndose a Rueda o Ruta, asociando esto con el destino. Otros dicen que el nombre de estas barajas se refiere a la palabra TAO, que era utilizada por los antiguos sacerdotes chinos para indicar a Dios, al destino y al camino que debía seguir el hombre para alcanzar la verdadera sabiduría. Finalmente hay quienes dicen que el nombre se refiere al libro de Thoth. Libro sagrado cuyo origen se cree fue realizado en hojas de oro y dictado por Thoth "Dios Egipcio" que era el encargado de prever el futuro y la medida del tiempo. Se le adjudica además la invención de los números y de la escritura en grabados.
Existen otras opiniones que lo relacionan con: El Río Taro en el norte de Italia. Orat (Latín), que significa: " habla, argumenta." Taru (Hindú), que significa: "cartas." Tarosh (Egipcio), que se refiere a "la manera real." Y la Torah (Hebreo), que se refiere a "la Ley."
Pero todo esto no hace más que reafirmar el origen misterioso del nombre de estas barajas, que en realidad podría significar todo lo anterior o referirse a algo que todavía desconocemos.
De igual manera, sabemos que a fines del 1300 estas barajas aparecieron en Europa, traídas por los gitanos en sus migraciones. Una de sus corrientes entró en el continente por Rumania, Bulgaria y los Balcanes y la otra por el sur de España desde Egipto. Para colmo estos últimos llamaban a sus jefes tribales: “Faraón” y esto afianzó la idea de su origen ya que la palabra Gitano, deriva de Egipciano (los que vienen de Egipto).
Pero, lo cierto es que no hay ninguna prueba fehaciente que demuestre el origen egipcio del Tarot y el origen de los gitanos tampoco es Egipcio sino Hindú.
Nuevamente nos encontramos con el misterio. Pero aún así lo innegable es el nivel de eficacia que puede alcanzarse con la lectura de los Arcanos, que entre paréntesis quieren decir: Misterios y los hay Mayores y Menores, pero eso lo veremos otro día.
Las reacciones frente a esos sucesos varían de acuerdo a cada individuo. Están los que se burlan de lo que no comprenden, los que rechazan cualquier cosa que les obligue a revisar sus prejuicios, los temerosos, los abiertos, los curiosos y los apasionados. Toda una escala de modelos de conductas que puede asumir el hombre cuando en la estructura mental que se ha forjado, aparecen algunas grietas por donde intenta filtrarse lo desconocido.
Sin embargo, esas mismas reacciones nacen de la dimensión emocional de la existencia y las emociones pueden explicarse racionalmente pero muy raramente antes que hayan aparecido y generado consecuencias.
Por ejemplo: es más fácil explicar el porque uno se a enojado que evitar el enojo cuando aparecen las causas que lo motivan. Lo emocional es algo cercano al misterio y especialmente a partir de Feud y el psicoanálisis sabemos que el inconsciente y las emociones rigen la mayor parte de nuestras vidas.
Se nos ha dicho que Dios nos otorgó el libre albedrío para que nos decidiéramos voluntariamente por el bien. Sin embargo, ¿cómo podremos estar seguros de las consecuencias que generarán nuestras decisiones? Y no alcanza con las buenas intenciones, porque también se nos ha dicho que de ellas está plagado el camino que lleva al Infierno.
Tan difícil es prever acertadamente lo que puede traernos el futuro y conocer todas las causas que se suman para generar los acontecimientos, que muchos consideran al destino como algo prefijado y al libre albedrío como una broma de Dios para que la vida nos parezca interesante.
Por eso también, en todas las épocas, los hombres han buscado la forma de prever los acontecimientos he intentar, si fuera necesario, modificarlos para su propia conveniencia.
Esta tendencia ha impulsado el desarrollo de la ciencia, basada en la observación de los fenómenos y sus causas, tratando de repetir los mismos en condiciones controladas.
Gracias a ella podemos vivir en una sociedad global y altamente tecnificada.
En una dirección paralela, aunque muchas veces se cruza con la ciencia que termina por confirmar sus postulados, se encuentra el mundo de la magia. Y no me refiero a la magia espectáculo que constituye un tema muy amplio y de cuyas profundidades pueden escribirse tratados, sino a la magia como el conocimiento esotérico, la comprensión de las leyes que rigen un universo completamente interrelacionado en el que nada existe por sí mismo sino en función del todo. Así, el primer postulado Hermético nos dice: «El todo es mente - el universo es mental.»
Detrás de todas las manifestaciones y apariencias externas que conocemos como “el universo material” subyace la realidad última que llamamos “El todo”.
Todo lo que es percibido por nuestros sentidos es espíritu y puede ser concebido como una mente universal, infinita y viviente. No se puede definir al espíritu en sí mismo, porque para hacerlo deberíamos limitarlo contradiciendo su naturaleza universal e infinita, por lo tanto decimos que es incognoscible e indefinible, El universo, en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, tiene su existencia en la mente del Todo. La compresión de este principio puede servir para comprender las leyes del universo mental y utilizarlas positivamente.
El segundo postulado hermético se refiere al principio de correspondencia que declara: “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.”
La comprensión de este principio es una herramienta para captar inteligentemente la naturaleza de cada fenómeno sin perderse en las oscuras paradojas y secretos que puedan presentarse.
Así como los principios de la Geometría permiten al hombre medir soles distantes y sus movimientos, mientras está sentado en su observatorio, así el conocimiento del principio de correspondencia capacita al hombre para razonar inteligentemente desde lo conocido hasta lo desconocido.
La magia es la más antigua disciplina, la observación y los postulados que desarrollaron los magos en remotos tiempos, constituyen el tronco del cual se desprendieron otras ramas como la filosofía y la ciencia.
La mentalidad mágica podemos rastrearla incluso hasta el neolítico. Las pinturas rupestres, por ejemplo, nos muestran escenas de caza que los antropólogos actuales consideran descriptivas de la vida del hombre en aquellos remotos tiempos, sin embargo no puede rechazarse la idea de que constituyeran un ritual destinado a atraer la abundancia de alimentos y pieles tan necesarios para la supervivencia.
En definitiva, podríamos decir que la historia de la humanidad está delineada por las actitudes frente al misterio. Los que se dejaron llevar por la curiosidad y el apasionamiento, adquirieron como recompensa el conocimiento que les permitió mejorar las condiciones de vida del grupo.
Existe un instrumento cuyo nombre, origen y algunos aspectos de su utilización son un misterio y sin embargo nunca deja de sorprendernos por su eficacia. De lo cual podemos deducir que su correcta utilización podría traer grandes beneficios.
Me estoy refiriendo concretamente al Tarot, cuyo nombre ha sido interpretado de diversas maneras: algunos dicen que el término deriva del latín: ROTA refiriéndose a Rueda o Ruta, asociando esto con el destino. Otros dicen que el nombre de estas barajas se refiere a la palabra TAO, que era utilizada por los antiguos sacerdotes chinos para indicar a Dios, al destino y al camino que debía seguir el hombre para alcanzar la verdadera sabiduría. Finalmente hay quienes dicen que el nombre se refiere al libro de Thoth. Libro sagrado cuyo origen se cree fue realizado en hojas de oro y dictado por Thoth "Dios Egipcio" que era el encargado de prever el futuro y la medida del tiempo. Se le adjudica además la invención de los números y de la escritura en grabados.
Existen otras opiniones que lo relacionan con: El Río Taro en el norte de Italia. Orat (Latín), que significa: " habla, argumenta." Taru (Hindú), que significa: "cartas." Tarosh (Egipcio), que se refiere a "la manera real." Y la Torah (Hebreo), que se refiere a "la Ley."
Pero todo esto no hace más que reafirmar el origen misterioso del nombre de estas barajas, que en realidad podría significar todo lo anterior o referirse a algo que todavía desconocemos.
De igual manera, sabemos que a fines del 1300 estas barajas aparecieron en Europa, traídas por los gitanos en sus migraciones. Una de sus corrientes entró en el continente por Rumania, Bulgaria y los Balcanes y la otra por el sur de España desde Egipto. Para colmo estos últimos llamaban a sus jefes tribales: “Faraón” y esto afianzó la idea de su origen ya que la palabra Gitano, deriva de Egipciano (los que vienen de Egipto).
Pero, lo cierto es que no hay ninguna prueba fehaciente que demuestre el origen egipcio del Tarot y el origen de los gitanos tampoco es Egipcio sino Hindú.
Nuevamente nos encontramos con el misterio. Pero aún así lo innegable es el nivel de eficacia que puede alcanzarse con la lectura de los Arcanos, que entre paréntesis quieren decir: Misterios y los hay Mayores y Menores, pero eso lo veremos otro día.
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