viernes, 13 de junio de 2008

Los límites del Tarot

Si fuera cierto que el Tarot es una parte o el mismísimo Libro de Toth, deberíamos ser prudentes a la hora de juzgar a estas barajas solo como una herramienta más o menos efectiva para predecir el futuro.
Si aceptamos este supuesto, el camino nos lleva al antiguo Egipto. ¿Quién era este dios?, que aquellos hombres representaban con cabeza de ibis, el ave sagrada del Nilo, a causa de su enorme sabiduría.
En 1881 se descubrieron los restos de Ramsés II, faraón que vivió durante el siglo XIII antes de Cristo.
Khaunas se llamaba el hijo de este faraón guerrero y con el tiempo ocupó el trono, que su padre se había encargado de asegurar eliminando a los enemigos internos y la amenaza hitita.
Existen registros que señalan que Kaunas ordenó destruir un libro que consideraba muy peligroso.
La misteriosa obra, había sido escrita por un personaje legendario. Y según la crónica de la época, el libro contenía terribles secretos. Su lectura concedía poderes sobre las cosas de la tierra, del cielo y del mar. Además, revelaba una receta para resucitar a los difuntos y para controlar desde la distancia a las personas. Quien leyera este libro sabría mirar al sol cara a cara, así como comprender el lenguaje de los animales.
Aparentemente, lograron salvarse algunos fragmentos de este libro que pertenecía a una época antigua. A un esplendor egipcio que ya no existía cuando el faraón ordenó su destrucción.
El misterioso personaje que había llegado del oeste (¿Atlántida?) y deslumbrado con su sabiduría a los fundadores de la nación, se había convertido en el dios Toth.
Luego llegaron los griegos y lo adoptaron con el nombre de Hermes Trismegisto (tres veces grande), supuesto fundador de la alquimia además de auténtico sabio, según la filosofía esotérica.
Si el Tarot es un fragmento de aquel maravilloso libro, ¿Cuál es le límite para su utilización? Algunas personas me han preguntado si al Tarot se le puede preguntar cualquier cosa. Y yo estoy convencido que la respuesta es afirmativa. Con una salvedad, depende de la capacidad de quien lo utilice, tanto para hacer las preguntas adecuadas como para interpretar las respuestas de manera correcta.
Se me ocurre como ejemplo, un buscador de Internet, navega por el ciberespacio en procura de las páginas donde aparezca la palabra señalada como clave.
El Tarot activaría, por medio de una combinación de figuras cargadas de poderosos simbolismos, el espacio virtual donde nuestra mente más profunda se conecta con el inconsciente colectivo.
También el idioma que emplea este misterioso sistema difiere del utilizado en nuestros ordenadores. Ya que se dirige a la mente emocional y no racional del consultante.
“Solo así se pueden superar los límites del espacio y el tiempo”

Hasta la próxima

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