Abogado de presos políticos - Desaparecido 11/5/76
El tiempo pasa y nuestra memoria apenas conserva un recuerdo parcializado de los hechos históricos. ¿Cuánto ha pasado desde aquella época del Instituto Flores?, ¿Qué habrá sido de aquellos rostros, mis compañeros, profesores, celadores, directivos? Como escribió Borges: "Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua".
¡Qué lejos estoy de mi mismo en aquella época! ¿Cuántos sueños desaparecieron junto con mis cabellos?, ¿Cuántas ilusiones desaparecieron hasta de mi memoria?, ¿Cuántas risas se convirtieron en arrugas? Y sin embargo, de vez en cuando, escondido detrás de alguna anécdota aparece su figura.
Aún sabiendo que lo veo a través de un cristal opacado por mi imaginación y mis deseos. El flaco Sinigaglia, mi profesor de historia, con su traje prolijo y su cigarrillo permanentemente encendido. Aquel que nos mantenía atentos y silenciosos con su sola presencia. El que nos relataba hechos históricos y nos enseñaba a relacionarlos con otros y con la actualidad. El flaco Sinigaglia, al que admirabamos y respetábamos. Con quien disfrutabamos cada clase.
Cuando su nombre apareció en una lista de gente "marcada" por un autotitulado comando 9 de julio, el flaco nos dijo que él sabía que era un grupo parapolicial. También nos dijo que un hombre tenía que elegir el camino que quería seguir. Si elegia llevar una vida burguesa, tener un trabajo, una familia y uno días de vacaciones al año, estaba bien. Pero si decidía seguir un ideal político, aceptando los riesgos que eso implicaba, debía estar dispuesto a seguir hasta el final aunque le costara la vida.
¿Qué más puedo decir? Que, aunque sé que sus convicciones lo habrán fortalecido en sus últimos momentos, cuando pienso en su desaparición no puedo evitar la tristeza.
jueves, 24 de marzo de 2011
viernes, 2 de octubre de 2009
Sobre la pobreza
El otro día escuché al cardenal Bergoglio afirmando que la pobreza en el país es inmoral, injusta e ilegitima.
"Su mayor inmoralidad, reside en el hecho de que ello ocurre en una nación que tiene condiciones objetivas para evitar o corregir tales daños, pero que lamentablemente pareciera optar por agravar aún más las desigualdades". Sentenciando además, que la deuda social de la Argentina apunta contra la dignidad humana.
Y entonces pensé: "verdad de Perogrullo", con la idea de algo que se constata por si mismo. Para estar seguro de que esa idea fuera la correcta busqué su significado y descubrí que la frase hace alusión a un personaje asturiano, real o imaginario, llamado Pedrogrullo.
Al que se le atribuían "verdades" que expresaban aquellas cosas que por evidentes no requerían ser anunciadas.
Estas "verdades" formaron parte de coplas, muy cuidadosamente recopiladas y un autor tan afamado como Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) las intercaló en sus prosas.
"Muchas cosas nos dejaron las antiguas profecías:
Dijeron que en nuestros días será lo que Dios quisiere". Le hacía decir Quevedo a Pedrogrullo.
¿Quien puede dudar de la veracidad de los dichos de Bergoglio? Entonces, no dudando de la capacidad intelectual del Cardenal, arzobispo de Buenos Aires, debo pensar que existe otra intención y tal vez sea la de utilizar esta verdad como una herramienta para afectar a los "responsables políticos que hoy están en el poder". Y creo que ahí está una de las causas reales de la pobreza. La manipulación de la verdad, no nos permite comprender la realidad y modificarla. Pero, esto no es algo que atañe a un gobierno. Esto corresponde a la sociedad y se refiere a aceptar la existencia de la pobreza como algo "natural" y desviar el tema de la responsabilidad individual sobre la misma. Es más fácil responsabilizar al gobierno de turno.
Y entonces se convierte en una: "verdad de Perogrullo".
Si la pobreza no es aceptada como algo natural, si se convierte en un tema que disguste a la gran mayoría de los ciudadanos (y también a los funcionarios) los que quisiesen acceder a funciones de gobierno por el voto popular, destinarían una parte importante de recursos en programas para eliminar sus causas. Pero, por ahora imperan los intereses sectoriales en nuestra sociedad y florecen las verdades de Perogrullo.
"Su mayor inmoralidad, reside en el hecho de que ello ocurre en una nación que tiene condiciones objetivas para evitar o corregir tales daños, pero que lamentablemente pareciera optar por agravar aún más las desigualdades". Sentenciando además, que la deuda social de la Argentina apunta contra la dignidad humana.
Y entonces pensé: "verdad de Perogrullo", con la idea de algo que se constata por si mismo. Para estar seguro de que esa idea fuera la correcta busqué su significado y descubrí que la frase hace alusión a un personaje asturiano, real o imaginario, llamado Pedrogrullo.
Al que se le atribuían "verdades" que expresaban aquellas cosas que por evidentes no requerían ser anunciadas.
Estas "verdades" formaron parte de coplas, muy cuidadosamente recopiladas y un autor tan afamado como Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) las intercaló en sus prosas.
"Muchas cosas nos dejaron las antiguas profecías:
Dijeron que en nuestros días será lo que Dios quisiere". Le hacía decir Quevedo a Pedrogrullo.
¿Quien puede dudar de la veracidad de los dichos de Bergoglio? Entonces, no dudando de la capacidad intelectual del Cardenal, arzobispo de Buenos Aires, debo pensar que existe otra intención y tal vez sea la de utilizar esta verdad como una herramienta para afectar a los "responsables políticos que hoy están en el poder". Y creo que ahí está una de las causas reales de la pobreza. La manipulación de la verdad, no nos permite comprender la realidad y modificarla. Pero, esto no es algo que atañe a un gobierno. Esto corresponde a la sociedad y se refiere a aceptar la existencia de la pobreza como algo "natural" y desviar el tema de la responsabilidad individual sobre la misma. Es más fácil responsabilizar al gobierno de turno.
Y entonces se convierte en una: "verdad de Perogrullo".
Si la pobreza no es aceptada como algo natural, si se convierte en un tema que disguste a la gran mayoría de los ciudadanos (y también a los funcionarios) los que quisiesen acceder a funciones de gobierno por el voto popular, destinarían una parte importante de recursos en programas para eliminar sus causas. Pero, por ahora imperan los intereses sectoriales en nuestra sociedad y florecen las verdades de Perogrullo.
domingo, 30 de agosto de 2009
La Buena Fortuna, Azar o Destino
Durante mucho tiempo se ha debatido sobre el destino del hombre. Algunos afirman que "todo está escrito" mientras otros esgrimen a la voluntad como formadora del destino individual. Esta discusión no podrá resolver el problema. Porque ambas partes tienen razón, aunque sean afirmaciones contradictorias.
Debemos aclarar a que se refieren los términos: destino, fortuna (mala o buena) y azar, para comprender como se complementan construyendo el escenario donde se representa la vida de los hombres.
Destino es el camino que recorrerá la persona y está determinado, principalmente, por la herencia biológica, cultural y económica.
El destino y la fortuna tienen que ver con las condiciones y circunstancias específicas de nuestras vidas. Si una persona nace en una familia adinerada podemos pensar que eso le hace acreedor de un nivel de vida afortunado y con buenas expectativas para su futuro. Por otra parte, si la persona nace en un medio empobrecido podemos pensar que tendrá una vida con muchas privaciones y su futuro no está garantizado. El mismo ejemplo puede darse con personas que nacen con deficiencias físicas o psíquicas (mala fortuna) O, por el contrario, aquellos dotados de una gran inteligencia o un físico privilegiado (o ambas cosas) En definitiva, la mala o buena fortuna integran el destino. Aunque, a veces, los factores condicionantes, del medio ambiente o del propio individuo, son alterados por obra de un factor aleatorio al que llamamos: "Azar o Suerte".
En el universo todo está relacionado. Desde las estrellas más lejanas hasta el átomo, todo responde a un mismo esquema que rebela la Inteligencia Divina subyacente.
Así, el átomo gira en forma de espiral, nuestra galaxia tiene la misma forma, los aros que se visualizan al cortar el tronco de un árbol, el ADN y las grandes tormentas captadas desde los satélites. Todo gira, impulsado por fuerzas gravitacionales, en una danza cósmica hacia la eternidad.
Por otro lado, la física ha descubierto que existe una forma similar de impulsar la creación constante y lo llamó: Fractal
“Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica se repite en diferentes escalas”
Ese impulso a la repetición del mismo esquema básico en diferentes escalas es lo que permite que, por ejemplo, aunque todos los rostros posean los mismos elementos constitutivos (frente, cejas, ojos, nariz, labios, orejas) no existan dos rostros idénticos.
El mundo no sigue estrictamente el modelo del reloj, previsible y determinado, sino que tiene aspectos caóticos. Los procesos de la realidad dependen de un enorme conjunto de circunstancias inciertas, que determinan por ejemplo que cualquier pequeña variación en un punto del planeta, genere en los próximos días o semanas un efecto considerable en el otro extremo de la tierra.
A esto se lo llama "efecto mariposa" y se sostiene en la idea de que: dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes. Se utiliza como ejemplo la imagen de alguien que suelta, varias veces, una pelota en la línea que separa dos planos inclinados opuestos. Pequeñas desviaciones en la posición inicial pueden hacer que la pelota caiga por uno u otro de los lados, conduciendo a trayectorias de caída y posiciones de reposo final completamente diferentes.
Ese factor caótico, necesario para que la creación se multiplique en variaciones infinitas, es lo que llamamos suerte o Azar. La mala o la buena suerte no es igual a la mala o la buena fortuna. Porque esta última integra el destino en su aspecto previsible, mientras que la suerte es lo inesperado, lo imprevisto, cuyos orígenes no pueden ser descifrados.
Lo que si podemos asegurar es que la buena suerte nos puede colocar en una situación de buena fortuna, y como también sabemos que pequeñas variaciones pueden provocar cambios considerables, no es desechable la idea de provocar los mismos, intentando que la buena suerte se haga presente en nuestras vidas. Esta actitud individual para provocar cambios favorables depende de la voluntad.
Existen dos rasgos opuestos pero complementarios en los creadores de la buena suerte: una gran curiosidad y apertura por un lado, y una perseverancia obsesiva por el otro.
Tampoco podemos olvidar la importancia del conocimiento, para orientar la perseverancia hacia el objetivo propuesto.
A través del conocimiento, la ideas se hace proyecto y el mismo puede transformarse en logro.
El peor enemigo del éxito es ir a la deriva. El que conoce a dónde se dirige, crece en energía, mientras el que no lo sabe, se dispersa.
Cuando Alicia, en el País de las Maravillas, le preguntó al gato qué camino tomar, éste le respondió:
- "Depende ¿a dónde quieres ir?".
- Ella le dijo: "Me da lo mismo".
- Y el gato concluyó: "Entonces, es indiferente el camino que elijas".
Debemos aclarar a que se refieren los términos: destino, fortuna (mala o buena) y azar, para comprender como se complementan construyendo el escenario donde se representa la vida de los hombres.
Destino es el camino que recorrerá la persona y está determinado, principalmente, por la herencia biológica, cultural y económica.
El destino y la fortuna tienen que ver con las condiciones y circunstancias específicas de nuestras vidas. Si una persona nace en una familia adinerada podemos pensar que eso le hace acreedor de un nivel de vida afortunado y con buenas expectativas para su futuro. Por otra parte, si la persona nace en un medio empobrecido podemos pensar que tendrá una vida con muchas privaciones y su futuro no está garantizado. El mismo ejemplo puede darse con personas que nacen con deficiencias físicas o psíquicas (mala fortuna) O, por el contrario, aquellos dotados de una gran inteligencia o un físico privilegiado (o ambas cosas) En definitiva, la mala o buena fortuna integran el destino. Aunque, a veces, los factores condicionantes, del medio ambiente o del propio individuo, son alterados por obra de un factor aleatorio al que llamamos: "Azar o Suerte".
En el universo todo está relacionado. Desde las estrellas más lejanas hasta el átomo, todo responde a un mismo esquema que rebela la Inteligencia Divina subyacente.
Así, el átomo gira en forma de espiral, nuestra galaxia tiene la misma forma, los aros que se visualizan al cortar el tronco de un árbol, el ADN y las grandes tormentas captadas desde los satélites. Todo gira, impulsado por fuerzas gravitacionales, en una danza cósmica hacia la eternidad.
Por otro lado, la física ha descubierto que existe una forma similar de impulsar la creación constante y lo llamó: Fractal
“Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica se repite en diferentes escalas”
Ese impulso a la repetición del mismo esquema básico en diferentes escalas es lo que permite que, por ejemplo, aunque todos los rostros posean los mismos elementos constitutivos (frente, cejas, ojos, nariz, labios, orejas) no existan dos rostros idénticos.
El mundo no sigue estrictamente el modelo del reloj, previsible y determinado, sino que tiene aspectos caóticos. Los procesos de la realidad dependen de un enorme conjunto de circunstancias inciertas, que determinan por ejemplo que cualquier pequeña variación en un punto del planeta, genere en los próximos días o semanas un efecto considerable en el otro extremo de la tierra.
A esto se lo llama "efecto mariposa" y se sostiene en la idea de que: dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes. Se utiliza como ejemplo la imagen de alguien que suelta, varias veces, una pelota en la línea que separa dos planos inclinados opuestos. Pequeñas desviaciones en la posición inicial pueden hacer que la pelota caiga por uno u otro de los lados, conduciendo a trayectorias de caída y posiciones de reposo final completamente diferentes.
Ese factor caótico, necesario para que la creación se multiplique en variaciones infinitas, es lo que llamamos suerte o Azar. La mala o la buena suerte no es igual a la mala o la buena fortuna. Porque esta última integra el destino en su aspecto previsible, mientras que la suerte es lo inesperado, lo imprevisto, cuyos orígenes no pueden ser descifrados.
Lo que si podemos asegurar es que la buena suerte nos puede colocar en una situación de buena fortuna, y como también sabemos que pequeñas variaciones pueden provocar cambios considerables, no es desechable la idea de provocar los mismos, intentando que la buena suerte se haga presente en nuestras vidas. Esta actitud individual para provocar cambios favorables depende de la voluntad.
Existen dos rasgos opuestos pero complementarios en los creadores de la buena suerte: una gran curiosidad y apertura por un lado, y una perseverancia obsesiva por el otro.
Tampoco podemos olvidar la importancia del conocimiento, para orientar la perseverancia hacia el objetivo propuesto.
A través del conocimiento, la ideas se hace proyecto y el mismo puede transformarse en logro.
El peor enemigo del éxito es ir a la deriva. El que conoce a dónde se dirige, crece en energía, mientras el que no lo sabe, se dispersa.
Cuando Alicia, en el País de las Maravillas, le preguntó al gato qué camino tomar, éste le respondió:
- "Depende ¿a dónde quieres ir?".
- Ella le dijo: "Me da lo mismo".
- Y el gato concluyó: "Entonces, es indiferente el camino que elijas".
martes, 11 de agosto de 2009
El territorio del Nagual
En ocasiones, puedo ser consciente del divagar de mi mente; Pensamientos que fluyen en una u otra dirección, como corrientes que subyacen a la aparente calma de la superficie.
Luego de despedirme de Matías, caminé en dirección al parque. Llegué hasta el borde mismo de la avenida que me separaba de él. Pero, cuando estaba a punto de cruzarla, cambié de idea. Miré las veredas soleadas que se extendían hasta una esquina lejana y orienté mis pasos hacia ella.
A mi derecha, se levantaba un complejo de edificios cuya construcción, de más de 30 años, no era lujosa pero se mantenía en muy buenas condiciones. Sus entradas se encontraban precedidas por amplios jardines y senderos que comunicaban la vereda con los grupos edilicios.
Al pasar por una de las entradas, tomé por el sendero y comencé a pasear por los jardines. Recordé que en uno de los departamentos del complejo, había vivido la que fue mi primera novia y si bien tuve dudas porque han pasado más años de los que yo quisiera, creí reconocer la entrada al edificio 27 – B.
Me quedé observando ese número durante unos segundos y continué mi camino.
Como dije no estaba muy seguro pero, por alguna razón, ese número me había provocado una reacción inusual.
Soy tarotista y no pude dejar de reflexionar sobre el significado que los Arcanos de la baraja le dan a esas cifras. El dos es “la sacerdotisa”, el siete es “el carro” y la letra “B”, es la segunda letra del abecedario, por lo tanto vuelve a manifestarse el Arcano número dos.
Además, la suma de todas las cifras (2+7+2= 11), según el mismo sistema de análisis, es “la fuerza”
Al unir el significado de estos tres Arcanos, se manifiesta un fuerte potencial de sensibilidad e intuición movilizado por el dinamismo del carro y que podría anunciar el comienzo de una nueva etapa vital.
Si esto tuviera algún significado para mi, pensé, una mirada al pasado, me estaba impulsando hacia nuevos caminos... en el futuro.
Debo confesar que también se me ocurrió que podría intentar probar suerte en la lotería y, mientras continuaba con mi caminata, comencé a elaborar una serie de fórmulas que combinaran el dos, el siete y el once.
Al hacer el cálculo del dinero que debía invertir para que la jugada valiera la pena y que significara una mejora sustancial de mis finanzas, sentí temor, ya que el dinero del que disponía no me permitía arriesgarme al fracaso.
Observé el temor que esta disyuntiva me provocaba y recordé las palabras de Krisnhamurti, que muestran al miedo como un producto del pensamiento: “el recuerdo de un pasado que nos ha causado dolor, nos lleva a imaginar que esas condiciones se repetirán”.
Según el maestro, es necesario comprender plenamente esta cuestión, contemplarla desapasionadamente, sin involucrarse, como simples observadores.
Mientras analizaba estas observaciones, creí descubrir su significado más profundo —el pensamiento es realmente una herramienta poderosa, un arma formidable, porque es capaz de generar realidades— el pensamiento produce las condiciones de dolor y, luego, a través del recuerdo, se genera el miedo que nos empuja nuevamente al dolor.
Continuaba con mis cavilaciones, paseando por las veredas soleadas y mis ojos, se detuvieron en una palabra que alguien había escrito sobre una pared blanca que se alzaba a mi derecha: “Nagual”, recordé que ese era un sinónimo de Chamán o Brujo y cuando iba a retomar mis pensamientos sobre los significados del Tarot, pasó frente a mi, caminando en sentido contrario, un hombre cuyos rasgos manifestaban el aspecto de alguien que padecía alguna alteración mental. Me asombró su saludo y luego de devolverlo, al levantar mis ojos, vi la figura de otro hombre, cercano a la distante esquina, que me observaba, parado, con sus pierna abiertas y las manos en la cintura.
Cuando avancé un poco más hacia él se alejó doblando hacia su derecha desapareciendo de mi vista.
Prendí un cigarrillo mientras pensaba: “Si será poderoso el pensamiento que, sin que pudieras advertirlo, te hizo penetrar en el territorio del Nagual”… y entonces comencé a reír.
Luego de despedirme de Matías, caminé en dirección al parque. Llegué hasta el borde mismo de la avenida que me separaba de él. Pero, cuando estaba a punto de cruzarla, cambié de idea. Miré las veredas soleadas que se extendían hasta una esquina lejana y orienté mis pasos hacia ella.
A mi derecha, se levantaba un complejo de edificios cuya construcción, de más de 30 años, no era lujosa pero se mantenía en muy buenas condiciones. Sus entradas se encontraban precedidas por amplios jardines y senderos que comunicaban la vereda con los grupos edilicios.
Al pasar por una de las entradas, tomé por el sendero y comencé a pasear por los jardines. Recordé que en uno de los departamentos del complejo, había vivido la que fue mi primera novia y si bien tuve dudas porque han pasado más años de los que yo quisiera, creí reconocer la entrada al edificio 27 – B.
Me quedé observando ese número durante unos segundos y continué mi camino.
Como dije no estaba muy seguro pero, por alguna razón, ese número me había provocado una reacción inusual.
Soy tarotista y no pude dejar de reflexionar sobre el significado que los Arcanos de la baraja le dan a esas cifras. El dos es “la sacerdotisa”, el siete es “el carro” y la letra “B”, es la segunda letra del abecedario, por lo tanto vuelve a manifestarse el Arcano número dos.
Además, la suma de todas las cifras (2+7+2= 11), según el mismo sistema de análisis, es “la fuerza”
Al unir el significado de estos tres Arcanos, se manifiesta un fuerte potencial de sensibilidad e intuición movilizado por el dinamismo del carro y que podría anunciar el comienzo de una nueva etapa vital.
Si esto tuviera algún significado para mi, pensé, una mirada al pasado, me estaba impulsando hacia nuevos caminos... en el futuro.
Debo confesar que también se me ocurrió que podría intentar probar suerte en la lotería y, mientras continuaba con mi caminata, comencé a elaborar una serie de fórmulas que combinaran el dos, el siete y el once.
Al hacer el cálculo del dinero que debía invertir para que la jugada valiera la pena y que significara una mejora sustancial de mis finanzas, sentí temor, ya que el dinero del que disponía no me permitía arriesgarme al fracaso.
Observé el temor que esta disyuntiva me provocaba y recordé las palabras de Krisnhamurti, que muestran al miedo como un producto del pensamiento: “el recuerdo de un pasado que nos ha causado dolor, nos lleva a imaginar que esas condiciones se repetirán”.
Según el maestro, es necesario comprender plenamente esta cuestión, contemplarla desapasionadamente, sin involucrarse, como simples observadores.
Mientras analizaba estas observaciones, creí descubrir su significado más profundo —el pensamiento es realmente una herramienta poderosa, un arma formidable, porque es capaz de generar realidades— el pensamiento produce las condiciones de dolor y, luego, a través del recuerdo, se genera el miedo que nos empuja nuevamente al dolor.
Continuaba con mis cavilaciones, paseando por las veredas soleadas y mis ojos, se detuvieron en una palabra que alguien había escrito sobre una pared blanca que se alzaba a mi derecha: “Nagual”, recordé que ese era un sinónimo de Chamán o Brujo y cuando iba a retomar mis pensamientos sobre los significados del Tarot, pasó frente a mi, caminando en sentido contrario, un hombre cuyos rasgos manifestaban el aspecto de alguien que padecía alguna alteración mental. Me asombró su saludo y luego de devolverlo, al levantar mis ojos, vi la figura de otro hombre, cercano a la distante esquina, que me observaba, parado, con sus pierna abiertas y las manos en la cintura.
Cuando avancé un poco más hacia él se alejó doblando hacia su derecha desapareciendo de mi vista.
Prendí un cigarrillo mientras pensaba: “Si será poderoso el pensamiento que, sin que pudieras advertirlo, te hizo penetrar en el territorio del Nagual”… y entonces comencé a reír.
martes, 2 de junio de 2009
Fantasmas
Hace mucho que no escribo en este blog y pienso que tal vez haya una razón inconsciente ligada a las dos notas anteriores. Todavía no estoy seguro de las causas reales. Lo que sea debe haber perturbado algo de mi mundo emocional o haya sido la consecuencia de esa perturbación cuyas causas desconozco.
Mientras tanto y para recomenzar se me ocurrió, ya que indirectamente hablamos de ellos, editar algo que escribí hace algunos años y que se refería a otro tipo de fantasmas:
Te fuiste… y esa fue tu respuesta, única y fatal como la muerte.
Y todas mis preguntas se convirtieron en fantasmas. Fantasmas errantes, sin contenido y sin destino.
¿Acaso me quisiste alguna vez?, grita uno de ellos antes de desaparecer detrás de la fotografía que no me anime a romper.
¿Pudimos haberlo logrado?, grita otro escondido en el perfume que tanto te gustaba.
¿Dónde fueron a parar nuestras promesas?, escucho a un tercero, mientras acaricio el recuerdo de tu cabeza sobre la almohada vacía.
¡Sos lo mejor que me pasó en la vida! Me dice tu imagen en mi sueño, que solo proyecta un deseo destinado al fracaso.
Porque ahora te fuiste. Como la luz del atardecer, que se lleva al morir los colores del día.
Porque no hay peor noche que la oscura noche del abandono.
Aunque no estoy completamente solo… me quedan los fantasmas.
Fantasmas, que solo podría conjurar… si te tuviera a mi lado como antes.
Mientras tanto y para recomenzar se me ocurrió, ya que indirectamente hablamos de ellos, editar algo que escribí hace algunos años y que se refería a otro tipo de fantasmas:
Te fuiste… y esa fue tu respuesta, única y fatal como la muerte.
Y todas mis preguntas se convirtieron en fantasmas. Fantasmas errantes, sin contenido y sin destino.
¿Acaso me quisiste alguna vez?, grita uno de ellos antes de desaparecer detrás de la fotografía que no me anime a romper.
¿Pudimos haberlo logrado?, grita otro escondido en el perfume que tanto te gustaba.
¿Dónde fueron a parar nuestras promesas?, escucho a un tercero, mientras acaricio el recuerdo de tu cabeza sobre la almohada vacía.
¡Sos lo mejor que me pasó en la vida! Me dice tu imagen en mi sueño, que solo proyecta un deseo destinado al fracaso.
Porque ahora te fuiste. Como la luz del atardecer, que se lleva al morir los colores del día.
Porque no hay peor noche que la oscura noche del abandono.
Aunque no estoy completamente solo… me quedan los fantasmas.
Fantasmas, que solo podría conjurar… si te tuviera a mi lado como antes.
martes, 2 de diciembre de 2008
Ellos
Como peces en una pecera de proporciones inconmensurables. Vamos de aquí para allá, sobre una partícula que gira en un espiral formado por millones. Y aún pretendemos volar, liberarnos de la fuerza gravitatoria que nos mantiene aferrados a la partícula. Abarcar los espacios a los que no pueden llegar nuestros sentidos pero si nuestra “poderosa” tecnología. Nacida de nuestra soberbia y nuestra ignorancia. Para ellos… no somos más que simpáticos y presuntuosos monos arrojando palos al aire.
Solamente intuir su presencia, vislumbrar su sombra, sentir que la piel se eriza, una corriente eléctrica que recorre tu cuerpo y un profundo escalofrío que no cesa.
Tus piernas no pueden sostenerte, caes de rodillas y tu cabeza se inclina, como si una mano de hierro te obligara a la sumisión. Solo queda algo tuyo en algún lugar de tu mente y entonces, lo único que puedes hacer es rezar.
¿Qué artilugio podremos inventar?, ¿qué arma poderosa?, ¿Cuál será la fórmula mágica? Nada vale…
En lo más primitivo de nuestro ser, donde se hallan inscriptas las claves que nos transformaron en lo que somos. En el mismo instante del hálito que nos dio la vida, fueron grabados los límites de nuestra existencia y más allá están ellos…
Dioses, demonios, ángeles, espíritus superiores, visitantes de otras dimensiones. Cualquier nombre que queramos inventar, es solo el producto de nuestra fantasía para explicar lo imposible.
Mientras tanto, seguiremos inventando máquinas, observando el cielo, calculando distancias y velocidades, intentando escuchar sus mensajes, explorando el cosmos, buscando sus huellas. Nada vale… solo la certeza de seguir vivos. Solo su voluntad de no destruir nuestras frágiles vidas.
Solamente intuir su presencia, vislumbrar su sombra, sentir que la piel se eriza, una corriente eléctrica que recorre tu cuerpo y un profundo escalofrío que no cesa.
Tus piernas no pueden sostenerte, caes de rodillas y tu cabeza se inclina, como si una mano de hierro te obligara a la sumisión. Solo queda algo tuyo en algún lugar de tu mente y entonces, lo único que puedes hacer es rezar.
¿Qué artilugio podremos inventar?, ¿qué arma poderosa?, ¿Cuál será la fórmula mágica? Nada vale…
En lo más primitivo de nuestro ser, donde se hallan inscriptas las claves que nos transformaron en lo que somos. En el mismo instante del hálito que nos dio la vida, fueron grabados los límites de nuestra existencia y más allá están ellos…
Dioses, demonios, ángeles, espíritus superiores, visitantes de otras dimensiones. Cualquier nombre que queramos inventar, es solo el producto de nuestra fantasía para explicar lo imposible.
Mientras tanto, seguiremos inventando máquinas, observando el cielo, calculando distancias y velocidades, intentando escuchar sus mensajes, explorando el cosmos, buscando sus huellas. Nada vale… solo la certeza de seguir vivos. Solo su voluntad de no destruir nuestras frágiles vidas.
sábado, 29 de noviembre de 2008
El ritual
Compré los elementos necesarios para el ritual. Desde hacía un mes, estaba notando una sucesión de hechos que, individualmente, parecían inofensivos o simples casualidades. Contratiempos que podían superarse sin demasiado esfuerzo. Sin embargo, en la sucesión de los mismos se notaba lo extraño. Algo que subyace tras una apariencia inofensiva, como una serpiente escondida bajo unos escombros.
Una declinación en la actividad comercial (la crisis nos afecta a todos), falta de entusiasmo (tal vez un momento de bajón), pequeñas molestias en el organismo (ya no tengo 20 años), un encuentro importante que se posterga indefinidamente (tal vez no será el momento), pensamientos que aparecen involuntariamente y te deprimen (la mente, a veces, parece ingobernable) El tren que no llega y el autobús que se descompone dejándote a mitad de camino.
De pronto suena una alarma interna, algo está pasando…
Cerca de la media noche, la mujer encendió el cigarro y le dio varias bocanadas, arrojando el humo sobre mi cuerpo desnudo. Luego tomó los otros elementos pasándolos, también, sobre mi cuerpo. Mientras tanto, miré las estrellas y recé con devoción, pidiendo que me fuera otorgada la fuerza para soportar lo que me correspondiera por destino y se me liberase de lo que me hubieran enviado. Que el veneno volviera a su fuente y se me permitiera seguir con mi camino.
Luego me fui a dormir, aislado y sin quitar por completo los restos de aquellos elementos que me habían pasado por el cuerpo durante el ritual.
Estaba en una selva, acompañado por una mujer desconocida, aunque la llamaba madre. De pronto, fuimos asaltados por un grupo de hombres extraños, vestidos con pantalones, raídos, que llegaban hasta sus rodillas, camisas de colores gastados y algunos con sombreros de paja.
Nos capturaron y nos llevaron hasta un claro del bosque. Algunos se quedaron con migo y me hicieron sentar, mostrándose amistosos, mientras encendían un fuego, riendo y hablando entre ellos.
Luego de un tiempo, nos levantamos y me llevaron hasta un lado del claro. Pude ver que a mi acompañante la habían enterrado dejando su cabeza a ras del suelo. Me asusté y les pregunté que estaban haciendo. Me contestaron que ella no era quien yo pensaba, que lo que sucedería era necesario. No entendí sus palabras hasta que, horrorizado, observé que golpeaban la tierra y una enorme cantidad de hormigas, como una ola oscura, se levantaba de la tierra y cubría la cabeza de aquella mujer deshaciéndola.
Aparté mi vista y de pronto, estaba con la mujer que me había hecho el ritual. Piloteaba una avioneta, aunque no se como hacerlo. Sin embargo, sabía que la máquina estaba fallando y debía acuatizar para evitar el desastre. Tomé los comandos y los traje hacia mí con toda mi fuerza. La avioneta levantó su trompa y acuatizamos sin inconvenientes. Aparecimos en una isla y fuimos recibidos por otro grupo de hombres parecidos a los que me habían capturado.
Nos llevaron hasta una aldea, entramos en una choza y nos dieron de comer y beber. Rieron con nosotros y compartimos una charla amistosa. De pronto, un grupo de militares llegó a la aldea y comenzaron a revisarla. Observé que nuestros anfitriones asumían una actitud temerosa. Algunos uniformados se pararon frente a la puerta de la choza y uno de ellos entró de manera impetuosa. Les habló a los que me acompañaban, ignorando mi presencia y la de mi compañera. Aunque les dirigió palabras rudas, lo hizo en un tono alto para que escucharan los que esperaban tras la puerta. Mientras tanto esbozó una sonrisa y guiñó un ojo. Comprendí que él también era de aquella aldea. Respiré tranquilo…
Cuando desperté, me sentí liberado, más vital y con gran entusiasmo. Esa mañana sonó, varias veces, el teléfono. Muchos con los que me comuniqué, me explicaron diferentes razones por las que no habían podido hacerlo en el ultimo mes.
Una declinación en la actividad comercial (la crisis nos afecta a todos), falta de entusiasmo (tal vez un momento de bajón), pequeñas molestias en el organismo (ya no tengo 20 años), un encuentro importante que se posterga indefinidamente (tal vez no será el momento), pensamientos que aparecen involuntariamente y te deprimen (la mente, a veces, parece ingobernable) El tren que no llega y el autobús que se descompone dejándote a mitad de camino.
De pronto suena una alarma interna, algo está pasando…
Cerca de la media noche, la mujer encendió el cigarro y le dio varias bocanadas, arrojando el humo sobre mi cuerpo desnudo. Luego tomó los otros elementos pasándolos, también, sobre mi cuerpo. Mientras tanto, miré las estrellas y recé con devoción, pidiendo que me fuera otorgada la fuerza para soportar lo que me correspondiera por destino y se me liberase de lo que me hubieran enviado. Que el veneno volviera a su fuente y se me permitiera seguir con mi camino.
Luego me fui a dormir, aislado y sin quitar por completo los restos de aquellos elementos que me habían pasado por el cuerpo durante el ritual.
Estaba en una selva, acompañado por una mujer desconocida, aunque la llamaba madre. De pronto, fuimos asaltados por un grupo de hombres extraños, vestidos con pantalones, raídos, que llegaban hasta sus rodillas, camisas de colores gastados y algunos con sombreros de paja.
Nos capturaron y nos llevaron hasta un claro del bosque. Algunos se quedaron con migo y me hicieron sentar, mostrándose amistosos, mientras encendían un fuego, riendo y hablando entre ellos.
Luego de un tiempo, nos levantamos y me llevaron hasta un lado del claro. Pude ver que a mi acompañante la habían enterrado dejando su cabeza a ras del suelo. Me asusté y les pregunté que estaban haciendo. Me contestaron que ella no era quien yo pensaba, que lo que sucedería era necesario. No entendí sus palabras hasta que, horrorizado, observé que golpeaban la tierra y una enorme cantidad de hormigas, como una ola oscura, se levantaba de la tierra y cubría la cabeza de aquella mujer deshaciéndola.
Aparté mi vista y de pronto, estaba con la mujer que me había hecho el ritual. Piloteaba una avioneta, aunque no se como hacerlo. Sin embargo, sabía que la máquina estaba fallando y debía acuatizar para evitar el desastre. Tomé los comandos y los traje hacia mí con toda mi fuerza. La avioneta levantó su trompa y acuatizamos sin inconvenientes. Aparecimos en una isla y fuimos recibidos por otro grupo de hombres parecidos a los que me habían capturado.
Nos llevaron hasta una aldea, entramos en una choza y nos dieron de comer y beber. Rieron con nosotros y compartimos una charla amistosa. De pronto, un grupo de militares llegó a la aldea y comenzaron a revisarla. Observé que nuestros anfitriones asumían una actitud temerosa. Algunos uniformados se pararon frente a la puerta de la choza y uno de ellos entró de manera impetuosa. Les habló a los que me acompañaban, ignorando mi presencia y la de mi compañera. Aunque les dirigió palabras rudas, lo hizo en un tono alto para que escucharan los que esperaban tras la puerta. Mientras tanto esbozó una sonrisa y guiñó un ojo. Comprendí que él también era de aquella aldea. Respiré tranquilo…
Cuando desperté, me sentí liberado, más vital y con gran entusiasmo. Esa mañana sonó, varias veces, el teléfono. Muchos con los que me comuniqué, me explicaron diferentes razones por las que no habían podido hacerlo en el ultimo mes.
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