viernes, 2 de octubre de 2009

Sobre la pobreza

El otro día escuché al cardenal Bergoglio afirmando que la pobreza en el país es inmoral, injusta e ilegitima.
"Su mayor inmoralidad, reside en el hecho de que ello ocurre en una nación que tiene condiciones objetivas para evitar o corregir tales daños, pero que lamentablemente pareciera optar por agravar aún más las desigualdades". Sentenciando además, que la deuda social de la Argentina apunta contra la dignidad humana.
Y entonces pensé: "verdad de Perogrullo", con la idea de algo que se constata por si mismo. Para estar seguro de que esa idea fuera la correcta busqué su significado y descubrí que la frase hace alusión a un personaje asturiano, real o imaginario, llamado Pedrogrullo.
Al que se le atribuían "verdades" que expresaban aquellas cosas que por evidentes no requerían ser anunciadas.
Estas "verdades" formaron parte de coplas, muy cuidadosamente recopiladas y un autor tan afamado como Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) las intercaló en sus prosas.
"Muchas cosas nos dejaron las antiguas profecías:
Dijeron que en nuestros días será lo que Dios quisiere". Le hacía decir Quevedo a Pedrogrullo.
¿Quien puede dudar de la veracidad de los dichos de Bergoglio? Entonces, no dudando de la capacidad intelectual del Cardenal, arzobispo de Buenos Aires, debo pensar que existe otra intención y tal vez sea la de utilizar esta verdad como una herramienta para afectar a los "responsables políticos que hoy están en el poder". Y creo que ahí está una de las causas reales de la pobreza. La manipulación de la verdad, no nos permite comprender la realidad y modificarla. Pero, esto no es algo que atañe a un gobierno. Esto corresponde a la sociedad y se refiere a aceptar la existencia de la pobreza como algo "natural" y desviar el tema de la responsabilidad individual sobre la misma. Es más fácil responsabilizar al gobierno de turno.
Y entonces se convierte en una: "verdad de Perogrullo".
Si la pobreza no es aceptada como algo natural, si se convierte en un tema que disguste a la gran mayoría de los ciudadanos (y también a los funcionarios) los que quisiesen acceder a funciones de gobierno por el voto popular, destinarían una parte importante de recursos en programas para eliminar sus causas. Pero, por ahora imperan los intereses sectoriales en nuestra sociedad y florecen las verdades de Perogrullo.

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