Existen libros que te atrapan por la historia que relatan, las vicisitudes de los personajes y las secuencias que componen la trama general de la obra. No importa tanto si son una ficción o se basan en hechos reales. Lo importante es la forma en que esas historias son contadas. Otras obras pueden producir el mismo efecto por la temática que abordan.
Este es el caso de: “El universo en la palma de la mano”.
Titulo presuntuoso pensé, cuando lo elegí como oferta en una visita a la feria del libro. Luego comprendería la implicancia del mismo y el porque de su elección.
Sus autores: Matthieu Ricard, monje budista con formación científica en biología y Trinh Xuan Thuan, astrofísico vietnamita con una cabeza lo suficientemente abierta como para interesase por las perspectivas filosóficas que suponen los nuevos descubrimientos científicos.
Entre los dos se produce un diálogo que intenta interpretar el universo en el que vivimos y la forma en que participamos del mismo.
Creo que todos, en mi caso fue desde la adolescencia, intentamos descubrir cual es nuestro rol en el mundo y porque las cosas “son como son”. En ocasiones hemos mantenido conversaciones con nuestros semejantes y expresado nuestras creencias de acuerdo a la información de que disponíamos. Pero cuando podemos ser testigos – y la lectura nos impone guardar el silencio necesario - de un diálogo entre personas tan calificadas, la experiencia puede resultar fascinante.
Al avanzar en la lectura pude comprender más claramente el cambio de perspectivas que representa para la humanidad el desarrollo de la teoría de la relatividad y de la física cuántica. También me hizo pensar que una de las características más importantes de la ciencia, tal vez esté en una limitación esencial: la imposibilidad de alcanzar la verdad última de las cosas. Esta limitación la dota de dinamismo, siempre habrá nuevas teorías y postulados que deberán corroborarse de acuerdo al conocimiento de que se disponga en un momento determinado y eso nos permite evolucionar.
Por otro lado, el budismo se orienta en la búsqueda de esa verdad última y desarrolla el concepto de “dos realidades”, una relativa y otra absoluta. En palabras de Matthieu: “en lo relativo a las experiencias vividas, el budismo establece una diferencia entre una verdad relativa errónea y una verdad relativa correcta. La primera consiste en confundir un espejo con el agua; la segunda, en reconocer un lago como agua. Desde el punto de vista de la verdad absoluta, estas dos verdades están igualmente desprovistas de existencia propia, y la única verdad perfectamente correcta es la unión de las apariencias y la vacuidad”. Este último concepto se refiere a que no hay nada en nuestro universo (“ni el tiempo”) que tenga existencia intrínseca. Todo existe en relación con otra cosa y por lo tanto podemos hablar más de función que de objeto.
Aunque no lo desconocía, no dejó de asombrarme la coincidencia entre los postulados más avanzados de la ciencia y los principios sostenidos por el budismo desde hace más de dos mil años. Me quedó como resultado de esta lectura, la sensación de haber experimentado parcialmente una lectura de la matrix. O, para los que no vieron la película: la sensación de haberle echado un ojo al conjunto dinámico de energías que se interrelacionan para que aparezca en nuestra conciencia la ilusión que llamamos vida.
Un dato más: el libro lo edita Urano.
PD: por mi parte voy a intentar conservarlo, aunque lo más probable es que sea víctima de mi propio entusiasmo y termine dejando que desaparezca en la nebulosa de los libros prestados.
jueves, 21 de febrero de 2008
martes, 5 de febrero de 2008
Réquiem
El tiempo pasa y la muerte afina la puntería con los que caminan más lento.
Me imagino como esos muñequitos de feria que hay que voltear con una pelota o un rifle de aire comprimido y si acertas te ganas algún muñeco de peluche. Ya se produjeron algunas bajas a mi alrededor: Alfonso, Ariel, Alberto, José, Roberto, Basilio…
Y no quiero hacer la lista más larga, mi memoria seguro lo lograría. Hay que seguir con las alienantes actividades diarias y preocuparse como si fuéramos eternos… Pero la feria abre todos los días y la muerte no se cansa de ganar muñequitos.
Bueno chicos… después de este hermoso cuentito a dormir y que sueñen con los angelitos.
Perdónenme la depresión pero la muerte de Basilio es la de alguien que marcó muchas etapas lindas de mi pasado y algo del mismo se va con él. Por lo que pude saber su muerte fue rápida e indolora, por lo que hay que suponer que algo de bueno habrá hecho el ladino. Realmente deseo que, en el otro lado, encuentre lo mejor y se que tal vez nos volvamos a ver.
Me imagino como esos muñequitos de feria que hay que voltear con una pelota o un rifle de aire comprimido y si acertas te ganas algún muñeco de peluche. Ya se produjeron algunas bajas a mi alrededor: Alfonso, Ariel, Alberto, José, Roberto, Basilio…
Y no quiero hacer la lista más larga, mi memoria seguro lo lograría. Hay que seguir con las alienantes actividades diarias y preocuparse como si fuéramos eternos… Pero la feria abre todos los días y la muerte no se cansa de ganar muñequitos.
Bueno chicos… después de este hermoso cuentito a dormir y que sueñen con los angelitos.
Perdónenme la depresión pero la muerte de Basilio es la de alguien que marcó muchas etapas lindas de mi pasado y algo del mismo se va con él. Por lo que pude saber su muerte fue rápida e indolora, por lo que hay que suponer que algo de bueno habrá hecho el ladino. Realmente deseo que, en el otro lado, encuentre lo mejor y se que tal vez nos volvamos a ver.
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