La Tierra es un lugar maravilloso que nosotros convertimos en infierno.
Somos la contradicción y la paradoja. Anhelamos he idealizamos la paz, pero practicamos la violencia. Soñamos con paraísos naturales y desbastamos el planeta.
Nuestra filosofía nos conecta con los ángeles y nuestra conducta con los más instintivos animales. Si algo está prohibido nos atrae con mayor intensidad. (siempre habrá alguien que se pregunte: ¿porqué yo no he de hacerlo?)
Proclamamos la necesidad y aspiración a vivir en armonía con el universo. Sin embargo, éste nos muestra un continuo y permanente cambio, tan continuo y permanente como el instante. Ilusión de un presente que no es, porque todo lo percibido es pasado. Pero nosotros nos aferramos, queremos ser siempre jóvenes, saludables, pletóricos. Si somos ricos queremos ser más ricos, si somos poderosos queremos más poder, queremos estar siempre vivos y tememos a la muerte porque nos muestra un cambio extremo. Serpientes que entran en pánico porque una de ellas está cambiando la piel. Siempre aferrándonos a lo externo, avanzamos hacia la comida predigerida y la información superficial. ¿Porqué asombrarse que en un país corporativista se produzca semejante enfrentamiento?, cuando la perspectiva hacia futuro muestra una cotización de los alimentos semejante a la del petróleo. Como vamos a pensar como nación cuando fuimos educados en la búsqueda del interés personal o sectorial, sin importar a que costo. Por que asombrarse de que en el país de la patria financiera, que hizo sus negocios con militares y civiles, que ideo la tablita y la plata dulce de Martinez de Hoz, que acompañó a Alfonsín con sus australes y mesas de dinero. Que se enseñoreo con nuestro ficticio ingreso al primer mundo de los 90’, que instaló el corralito y dejó a la mayoría golpeando la puerta de los bancos mientras el presidente fugaba en helicóptero, va a ser algo diferente con el nuevo paradigma económico (llámese soja y oleaginosas en general)
Tal vez sea distinta la forma en que nos muestren el buzón. Las batallas, en esta época, se presentan más en el terreno de las finanzas y la comunicación que el los cuarteles.Pero aunque el disfraz sea diferente, la intención de estafarnos es la misma
jueves, 19 de junio de 2008
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