jueves, 17 de julio de 2008

Los cuatro elementos y la Cábala

Retomemos la idea del tarot como un libro mágico, que cambia la historia con cada lectura y según la intención y capacidad de quien la realice. Detrás de todas ellas, subyace una única, permanente y esencial historia: la del hombre que trasciende los dictados de la materia en su intento por alcanzar una meta de orden espiritual.
En los Arcanos Mayores, el loco es el peregrino que deberá recorrer cada uno de los demás Arcanos asimilando la experiencia y evolucionando en cada etapa, hasta alcanzar la plena realización indicada en la baraja 21 (El Mundo)
Los Arcanos Menores, muestran los diversos planos en los que se concretarán las experiencias indicadas por los Arcanos Mayores. Muestran el mundo material como el teatro donde se representan las distintas escenas que nuestra conciencia percibe como vida cotidiana.
Por tal razón, los palos de la baraja representan los cuatro elementos que construyen la materialidad.
Cada uno de los elementos posee una naturaleza diferente de los otros tres, sin embargo la realidad se expresa combinando diferentes proporciones de los mismos y ninguno de ellos por separado. Desde los cuerpos físicos hasta los pensamientos y las emociones tendrán una cantidad de fuego, de agua, de aire y de tierra.
En nuestra forma de relacionarnos con el mundo, cuando nos encontramos ante un suceso, reaccionamos emocionalmente. Esa emoción genera, inevitablemente, una acción y la misma provoca una modificación en nuestra realidad concreta.
Durante una consulta, cuando se trata de analizar alguna experiencia y determinar el futuro de los acontecimientos, veremos en los palos que prevalezcan, la forma en que el sujeto ha sido afectado. Si son las copas será su mundo emocional, los bastos su energía y capacidad de reacción, las espadas su psiquis y posibilidades de comunicación y los oros, los efectos concretos sobre su realidad material (bienes, proyectos etc)
No por llamarse Arcanos Menores, su importancia es inferior. Ellos muestran el mundo material, el lugar donde se desarrolla la travesía que comienza con el nacimiento y culmina con la muerte. Aunque el espíritu no desaparezca, como no lo hacen los barcos que navegan más allá del horizonte.
El concepto de los elementos, expresado en los Arcanos Menores, vincula fuertemente al Tarot con la Cábala,
disciplina esotérica judía que busca en la Torá (el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia), el significado del mundo y la “verdad”.
Para los cabalistas, los cuatro elementos surgen de un único elemento. Esto está aludido en el versículo, "Y un río fluye del Edén para regar el Jardín; de allí se divide y se transforma en cuatro ríos principales". Esto es, existe una única fuente que se divide en cuatro: los cuatro elementos.
Este único elemento es el Tzadik, (“el cimiento del mundo"- Proverbios 10:5)
Cuando los cuatro elementos pierden su conexión con el quinto, están muertos. Cuando se conectan, cobran vida y pueden encarnar todas las buenas cualidades identificadas con el concepto del Tzadik: amor y temor, bondad y restricción, humildad, responsabilidad y celo, etc.
Adán debió vivir eternamente. Pero al comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, degradó el alma y el cuerpo. Como resultado, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte descendieron sobre la humanidad. Desde entonces, la misión del hombre ha sido separar el bien del mal, para purificarse del mal que lo rodea y del mal que se encuentra dentro de él.

Hasta la Próxima

1 comentario:

serpnorber dijo...

Hace tiempo que no pasaba por acá. Muy bueno lo tuyo e interesante. Un abrazo : )