viernes, 18 de abril de 2008

El arte de echar las barajas

El término baraja al igual que naipes tienen su origen en la lengua árabe. Baraka quiere decir “imágenes de la vida” y Naib se refiere a “profetizar”. Por lo tanto, el juego de naipes se refiere al conjunto de imágenes que, al ser dispuestas en un orden determinado, permiten abrir una ventana a las dimensiones temporales.
Desde ese lugar, quien interpreta el mensaje formado por el conjunto de imágenes elegidas, puede observar hechos ya sucedidos o que se encuentran en gestación.
Por si misma esta posibilidad resulta un misterio con respecto al tiempo y los sucesos que en él se manifiestan. Dicho en otras palabras: ¿si puedo ver lo que ya sucedió, significa que las imágenes de los hechos se conservan en algún lugar desde donde mi mente puede extraerlas?
Y si puedo ver los hechos que todavía no han sucedido, ¿están en algún lugar a la espera de manifestarse?.
La mayoría de las personas considera a los naipes como un juego, un elemento para el esparcimiento. Pero, también se sabe que las barajas son utilizadas para echar la fortuna, es decir: predecir el futuro. Y así, las advertencias de quien lee las barajas le permitiría al consultante liberarse del azar o los caprichos del destino.
Más allá de la posición asumida por cada individuo con respecto a la efectividad de estas predicciones, lo cierto es que las barajas han prevalecido hasta nuestros días.
Es cierto que, en muchas ocasiones, las barajas fueron utilizadas para sugestionar y sacar provecho de los incautos, pero esto no debería asombrarnos demasiado, ni por tal razón, invalidar el arte de echar las barajas. Sobre todo en la actualidad, cuando vemos como a través de los medios de comunicación se venden irrealidades. Mágicos sistemas de adelgazar que le prometen convertirlo en un símil del modelo que muestra su cuerpo esbelto. Tarjetas de crédito que pueden abrirle las puertas al paraíso del consumo. Bebidas o cigarrillos que evocan los poderes de Cupido generando alegres reuniones y transformándolo en un conquistador irresistible. La lista de propuestas falaces es interminable, pero a nadie se le ocurriría negar los beneficios reales de los medios de comunicación.
La ambición y los valores trastocados de los hombres que privilegian el lucro personal sobre el bien general se manifiesta en cualquier actividad y el arte de echar las barajas, utilizado por manos inescrupulosas, se convierte en un anzuelo infalible para los incautos. Sin embargo no debemos despreciar la validez de una herramienta que no solo puede permitirnos extraer información de otras dimensiones temporales sino también, favorecer el desarrollo individual y colectivo de la humanidad.

3 comentarios:

serpnorber dijo...

Qué bien explicado! Sos un maestro! Tícher!

Anónimo dijo...

http://es.youtube.com/watch?v=zoMk0estzXc&feature=related

serpnorber dijo...

Mirá mi caripela Abel : )