viernes, 30 de noviembre de 2007

Algunas reflexiones

lo que sigue fue publicado en un libro sobre San La Muerte:

Indudablemente, al llegar al final de este trabajo, los artículos consultados me llevaron a reflexionar sobre la actitud de la humanidad frente a la propia mortalidad. Y la imagen que se formó en mi mente es la de un hombre emitiendo un grito de rebeldía lanzado al infinito. El hombre, la muerte, Dios y el infinito, son temas que nos invitan a resolver el misterio de nuestra propia dualidad.
El que puede ver a Dios en cada una de las formas o figuras que le muestra el Universo, descubre que lo único que prevalece y se mantiene inmutable es Dios.
No alcanza con decir “Dios está en todas las cosas” hay que experimentarlo, esa es la meta.
Aunque esa meta también es parte del “gran juego”, en realidad no existe. Lo único que existe es Dios, el trasfondo que prevalece, que permanece inmutable. Todo lo demás cambia y ese cambio nos da la sensación de transcurrir y en ese transcurrir se genera la ilusión de una dirección y un tiempo.
Atrapados en esa ilusión espacio temporal no podemos hacer otra cosa que imaginar una meta, un instante en el que comprenderemos, que experimentamos a Dios en cada partícula del Universo.
Imagine que usted observa una pantalla en su mente. En ella se proyectan de manera sucesiva imágenes hermosas y horrendas: la ternura de una madre que sostiene en sus brazos a un niño y a continuación otra que llora frente a su hijo recién muerto. Una pareja de enamorados que se unen en un momento sublime del amor y luego otra, en la que solo buscan agredirse como enemigos. Un niño y un anciano. Alguien que salva una vida y otro que la quita. La víctima y el verdugo, el valiente y el cobarde, el noble y el indigno, la presa y el cazador.
Imagine ver a Dios en esas y todas las imágenes que se le ocurran. Intente verlo en el amor y en el odio, y si logra hacerlo, también comprenderá que él es el objeto y también, la mano que lo sostiene.
El siguiente paso es comprender que si Dios es cada partícula y cada forma, también es lo observado y el observador.
Entonces, ése que está viendo la pantalla en la que se proyectan las imágenes de la vida ¿quién es?
El tu y el yo son también ilusorios, solo existe un yo permanente que juega con la multiplicidad separándola en incontables individualidades.
Llegar a este concepto y experimentarlo puede suponer la necesidad de varias vidas para lograrlo. O tal vez, se alcance en un instante sublime, en el transcurso de una vida. Pero eso tampoco es importante ya que todo es una ilusión.

“Comienza la tarea cuando quieras, tienes la eternidad por delante”

3 comentarios:

serpnorber dijo...

La eternidad? Naaaaa. Qué tal amigo? Por favor manda el libro. Rescátame antes de las fiestas :) ja ja ja. Abrazos

Anónimo dijo...

Hola! Estoy viendo tu blog, me gusta bastante. Y espero que te este llendo bien con el libro de los angeles urbanos =) Nos hablamos.
Besos

serpnorber dijo...

Que tengas una feliz Navidad, querido amigo! Estás un poco alejado del blog. Para cuándo otra entrada? Un abrazo : )